Larga vida al libro, camaradas

Asomé al mundo y un señor lo registró en un libro.

Desde mis primeros recuerdos, hay uno junto a mi almohada. Compañero en mis noches: ángel y amante.

Tuve hambre y me zampé sus letras. Dulces, agrias, insípidas… he probado de todas.

Sentí sed y la sacié con sus conocimientos. Algunos colocaban.

Hube de labrarme el porvenir y allí estaban ellos, los libros, herramientas.

A mi alma tocaron desamores, lutos y otras penas. Me salvó mi terapeuta de celulosa, paño de lágrimas, medicina, mago.

De mi vida nacieron otras. Había que escribirlo. ¿Dónde mejor que en sus páginas?

Han llegado a ocupar, dentro de mí, tanto sitio… que ahora alguno quiere salir ;-)

¿Y en la despedida? Dejadme arder con uno, para que sus cenizas, fundidas con las mías, se lleven el frío.

Yo me iré, pero él SE QUEDA.

…Todavía el mundo va a tener remedio.

Amor libris

#DíadelLibro

 

Otras loaterapias en clave de libros:

«La literatura, un 10»

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.