Es Teverga diana para una escapada familiar completa: historia y hasta prehistoria (véase el controvertido museo), arte arquitectónico (Colegiata de San Pedro de Teverga), rutas de naturaleza (enclave orográfico privilegiado;  Senda del Oso).

La oferta gastronómica y de bares hay que admitir que va justita, aunque hay establecimientos con encanto y loable trato, como La Tasquina, en la capital del concejo, San Martín de Teverga. Luego existe algún lugar de comidas que tiene la fama pero no carda la lana, como Casa Laureano (al menos, la experiencia de estas LETRAS VIAJERAS dejó mucho que desear en ese lugar al que acudimos por recomendación).

Teverga, Pueblo Ejemplar.

Teverga, Pueblo Ejemplar.

También está el, digámoslo claramente, morbillo de conocer las «momias de Teverga», que no son sino los cadáveres milagrosamente momificados (por lo que se infiere de las explicaciones de la guía) de Pedro Analso de Miranda, Abad de la Colegiata y de su padre el Primer Marques de Valdecarzana, que reposan en la Colegiata y reposarán, porque sacarlos de sus dominios pondría en riesgo su conservación.

Momias de Teverga.

Momias de Teverga.

Antaño minera, Teverga es hoy turismo y poco más. Añadir «servicios» sería mucho añadir en una capital donde no está presente ninguna de las principales cadenas alimentarias, por ejemplo. Hay aldeas con mejores infraestructuras que San Martín.

«Teverga, Pueblo Ejemplar»: recuérdenlo. Aún hay carteles, lazos engalanando barandillas y otros detalles – placa sobre piedra incluida- que recuerdan la reciente efeméride principesca.

Busto homenaje a Ramón Argüelles, ex alcalde de Teverga.

Busto homenaje a Ramón Argüelles, ex alcalde de Teverga.

Si la poderosa y odiada, por cuanto abusona (recordemos el derecho de pernada que ejercieron sobre la población, por ejemplo) familia  de Miranda, levantase la cabeza, ¿se sorprendería de la evolución de sus propiedades? Ostentaron el marquesado y dominaron el valle de Valdecárzana y trataron de controlar todo el territorio. Este linaje desapareció en 1834.

Exterior de la Colegiata de San Pedro de Teverga.

Exterior de la Colegiata de San Pedro de Teverga.

Montañas, fuertes pendientes. Valles. Rutas y paisajes divinos. Caminantes, cicloturistas y otros deportistas de fin de semana tienen en Teverga parada y fonda. Varias rutas tejen nudos en el concejo y para los ruteros poco profesionales, pues está la Senda de Paca y Tola, que tanto ha dado a la zona, pero que en noviembre de 2013 está de capa caída, como el resto de la región y el país.

Especial es la visita guiada a la Colegiata. Prerrománico; construida antes del año 1096. Hermosa por fuera, pero más por dentro. Riqueza de canecillos, capiteles… el parcheado claustro. La atracción de los avatares de su historia. Su interrumpida restauración. Y, por supuesto, las momias, de efecto imán con los niños.

Canecillos de la Colegiata.

Canecillos de la Colegiata.

Claustro de la Colegiata.

Claustro de la Colegiata.

Hablar de Teverga obliga a hacerlo del joven Parque de la Prehistoria. Pienso que hay que conocerlo, pese al contrasentido intrínseco a su naturaleza. No deja de ser surrealista estar visitando en su «Cueva de Cuevas» Tito Bustillo y Candamo, cuando los tenemos a tiro de piedra… En fin.  Sus promotores sabrán. Quedémonos con la parte bondadosa; si  dinamiza al concejo y funciona como punto de atracción y foco emisor de cultura y educación, pues bienvenido sea. Desde luego el equipamiento es bello, asequible, activo y abarcable en familia. Aparte sus limitaciones naturales (el contenido es todo artificio), pues cumple.

¿Alojamiento? Hay una oferta maja. Es de justicia hacer publicidad a quien bien te trata y se entrega a su oficio: El Balcón de Agüera, a la entrada de San Martín de Teverga, es una buena opción; se lo recomiendo. Gracias a su gestor, pudimos disfrutar de las actividad de ocio y deporte del programa turístico «Disfruta Teverga».

¿Ambiente nocturno y de bares? Pues, como insinuábamos al principio, más bien poco poquito. No es un sitio para irse de fiesta.  Pueblos asturianos más pequeños que San Martín de Teverga tienen mejor oferta en ese frente.

No nos dio tiempo a confirmar o desmentir la ejemplaridad de este pueblo, pero sí lo disfrutamos. Con todas estas puntadas, concluyo: «Escapada recomendable».

Canecillos de la Colegiata.

Recordatorio del Premio Príncipe de Asturias 2013 «Pueblo Ejemplar».

 

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.