«Siempre se puede ir a peor».

No es el consuelo del tonto. Es una constatación muy fashion en tiempos de crisis. Crisis social que salta a los hogares españoles y se convierte en personal.

Esa sensación de incertidumbre, frustración, miedo, zozobra y más sustantivos de triste figura que un día nos aplasta contra el suelo, al siguiente zapatea sobre nuestro cromo. Siempre se puede ir peor.

En el trabajo:  ¿desmotivado? ¿Quemado? ¿Explotado? ¿Envuelto en un antiambiente? No sufra, siempre se puede ir a peor. Dé gracias por no sentirse realizado en su actual trabajo, que pueden echarle y, entonces, adiós a los brotes verdes en el empleo nacional, a volverse berenjena. Más paro para este gacho país.

En la familia:  ¿no le salen las cuentas? ¿Los chavales pasan de responsabilidades y creen que amor propio es el nombre de un grupo musical? Siempre se puede ir a peor. Dos cates pueden ser siete y las cuentas pueden tornarse Nostradamus y darle en los morros con la cartera vacía.

«Puedo escribir los versos más tristes esta noche». Ilustradora: Mar Sáez.

«Puedo escribir los versos más tristes esta noche». Ilustradora: Mar Sáez.

Los amigos:  ¿ya no son los de antes? ¿Han cambiado y no los reconoce ni pasándolos por un detector? ¿O es usted el que ya no es el mismo y, amargado, ya no le aguanta ni San Pito Pato? Siempre se puede ir a peor y quedarse primero solo y, después, mal acompañado.

Consigo mismo:  ¿se fue la alegría? ¿Resopla a todas horas como un caballo percherón? ¿Rehuye los espejos? ¿Sus estímulos e intereses se han tornado meras rutinas de autoseguridad? Siempre puede ir a peor y acabar llamando a la puerta de las terapias médicas para drogar los males que no ha sabido superar.

Con el entorno:  ¿no ha encontrado aún su lugar en el mundo inmobiliario? Siempre puede ir a peor y que le larguen de ese su no-sitio actual donde habita. Lo ve todos los días en la tele; mañana puede ser usted quien salga.

Salud: ¿los años y los disgustos le pasan factura? Siempre se puede ir a peor y que esa mortal enfermedad que no deja órgano con cabeza desplace de un plumazo sus males psicosomáticos para convertirse en reina de su degradación.

[…]

No hay duda. Siempre se puede ir a peor…. Luego, igual está a tiempo de romper la cadena ¿saliéndose por la tangente?, si es impulsivo; ¿plantando cara?, si es recto y valiente; ¿sacando pecho?, si conserva el orgullo; ¿cruzando los Pirineos?,  si lo suyo es la huida o la aventura…Minimizando sus males, en todo caso, como malamente pueda, y desdibujando objetivos: relativizando, que es gerundio. Porque la crisis continúa paseando por los tejados al acecho de nuestras ventanas, como un gato hábil y hambriento.

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.