Terapia de letras

Insomnio

Dichoso el que duerme solo porque tiene un vale de felicidad vitalicio. Desventurado el que duerme acompañado… de miedos, inseguridades, frustraciones, problemas y demás enemigos del sueño. El primero descansa como un bebé. El segundo, búho encamado, arrastra pies y alma (en pena).

Insomnio perpetuo. Insomnio ocasional. ¿Quién no los conoce? Haber los habrá. Pienso que las marmotillas nocturnas de principio a fin de su humana evolución son pocas, como todos los privilegiados de la viña del Señor.

Insomnio: la cruz de los búhos encamados.

Insomnio: la cruz de los búhos encamados.

Aconsejan los expertos, doctos y aporta-remedios, una cenita frugal y digestión mediante antes de empiltrarse, el famoso vasito de leche caliente o la tisana (yo la llamo brevaje o fervinchu), la lectura hasta caer frito, ¿una tortilla de valerianas?….

Hasta que inventen apaga-conciencias, apaga-dudas, una goma de borrar problemas o un potente eliminador de los malos olores mentales… el insomnio seguirá asomando a la cama de los búhos encamados como las moscas entran por la ventana.

¿El ‘otro Sella’ interesa?

Asombroso. Cuatro gatos (y la gran mayoría directamente implicados) entre el público del XX Descenso del Sella Adaptado, domingo 28 de julio de 2013. Menda Lerenda, vieja sellera retirada por mor de la maternidad (pero a punto de volver a ese ruedo, conste), se sonroja por ser la primera vez en su vida que se le ocurre seguir la prueba adaptada.

Objetivo, entonces del pasado domingo, asistir a la cita deportiva antesala de la Fiesta de les Piragües.

Primera fase: búsqueda de información. Tanto las previas de la prensa asturiana como los datos orales recabados directamente en el pueblo dejan bastante que desear. Primera pista de que el evento no genera demasiado interés general. Es solo una primera suposición, una hipótesis (igual no di con las mejores fuentes… Puede ser).

Segunda fase: ya en harina. En ruta. Vamos para allá. Como la información del periódico que utilicé para documentarme no fue muy precisa, pues nadie me libra de un par de vueltillas antes de dar con el punto de llegada del recorrido inicial no competitivo: Llordón. Sorpresa segunda (segundo mosqueo):  ni un coche en el camino, ni un problema para aparcar. Escasas personas (y casi todas ataviadas como organización y colaboradores o con toda la pinta de familiares y amigos de los piragüistas). Solo un medio de comunicación cubriendo la cita. Upsss: va a ser que esto del desinterés olido se torna en desinterés real. Qué pena. Y qué maravilla que nosotros, ajenos al evento deportivo, carguemos las tintas hacia el interés que falta.

 

XX Descenso del Sello Adaptado. Llegada de los piragüistas a Llordón (fin del tramo no competitivo).

XX Descenso del Sello Adaptado. Llegada de los piragüistas a Llordón (fin del tramo no competitivo).

Reacción: sobrepuesta a la triste sorpresa por la escasa afluencia, empiezan a llegar los primeros palistas. Y más y más. Emoción, alegría de ser testigo privilegiado de la superación de estos asturianos y quienes se les han unido desde otros lares para enseñarnos al resto lo que es de verdad deporte. Los ojos se van hacia la ‘adaptación’. Las niñas preguntan: tú les contestas lo mejor que sabes desde la responsabilidad de educar en igualdad, con la mayor naturalidad.

Conclusión: una gran experiencia personal. Un recordatorio necesario de esas otras realidades, distintas a la propia,  pero también tuyas, porque ‘adaptados’ somos todos. La pena, eso sí, pegada al cuerpo, porque tan pocos ‘ajenos’ nos hayamos acercado hasta la cita fluvial a compartir con estos grandes deportistas su día sellero.

Que viva la fiesta de les piragúes, como dice el pregón del día oficial, pero que viva más (porque ellos lo valen) este otro descenso oficioso.

( * Sirva este post de granito de arena para animar a la xente a bajar al río en la XXI Edición del Descenso del Sella Adaptado, a conocerla o ¡a repetir!).

La literatura social de hoy se lleva el Premio Clarín

Concurso de Relatos Cortos Leopoldo Alas Clarín. Decimotercera edición. Un certamen que la Sociedad Cultural Clarín de Quintes convoca con el deseo de estimular, reconocer y difundir la dedicación de aquellos y aquellas que tienen esa desembrutecedora afición que es la escritura literaria; el relato, en este caso. La entrega del galardón aún está caliente. Fue este mediodía en la sede de la entidad en Quintes. El ganador es un hombre de teatro, el gijonés Juan Jorge Melero, por su obra Vida en una botella.

Rosa Valle, Juan Jorge Melero, Ana Cristina Tolivar Alas y José Luis García.

Rosa Valle, Juan Jorge Melero, Ana Cristina Tolivar Alas y José Luis García.

Con cada edición que se sucede, el concurso de relatos cortos Leopoldo Alas Clarín gana adeptos entre los escritores con oficio y también iniciados, en Asturias, España y más allá.

Porque a este certamen que coordino nos han llegado relatos de Argentina, Uruguay, Brasil, Irlanda, o Francia. La cita ya no se apea de su fuerte calado internacional.

Entre los trabajos que viajan a nuestro apartado de correos de Villaviciosa desde otros países y los recibidos de prácticamente todas las comunidades españolas, hemos reunido nuevamente más de 400 candidaturas, cifra prácticamente idéntica a la del anterior certamen.

Entre los candidatos –hablo del contenido- la desazón, la desesperanza y la desesperación que desencadenan historias sociales crudas y hasta sórdidas ganan enteros. Lo constatábamos en anteriores ediciones: literatura social, luego alineada con su tiempo.

La autora de este blog y coordinadora del certamen de la SCR Clarín, Rosa Valle, con el autor premiado, Juan Jorge Melero.

La autora de este blog y coordinadora del certamen de la SCR Clarín, Rosa Valle, con el autor premiado, Juan Jorge Melero.

En esa corriente creciente de ficción de lo social se enmarca, de hecho, el relato ganador de esta edición. «No sabría escribir sin un tema social de fondo», manifestaba nuestro galardonado en la entrevista que recientemente le hizo la periodista Lydia Is para una diario asturiano.

Ilustración para "Vida en una botella·.

Ilustración para «Vida en una botella·.

Gracias al Concurso de Relatos Cortos Leopoldo Alas Clarín, una minúscula aldea del globo como es Quintes está presente en el mapamundi de artesanos de la ficción castellana. Seguiremos mimando este certamen, aunque las tijeras de la economía nos apunten, como al resto de instituciones y entidades de cualquier índole en esta crisis que va para milenaria. Este año no hemos podido contar con la subvención de Cajastur y hemos reducido lo menos que hemos podido la dotación del premio: de 1.700 a 1.500 euros. Pero bueno, esperemos que vengan tiempos mejores que permitan volver a incrementarlo.

Violencia de género sobre el hombre

El jurado se quedó con la obra Vida en una botella, de Juan Jorge Melero, presentado bajo el seudónimo Lamardelamar. Es el relato de un hombre desesperado, agobiado por la figura de su mujer, que ofrece un paralelismo entre la vida del individuo y la de un crustáceo que crece deforme atrapado dentro de una botella.

En palabras del propio melero, en la citada entrevista de prensa, se trata de una obra “muy simbólica porque el protagonista siente que él es el crustáceo oprimido de la botella. Es un relato a la inversa de lo que acostumbramos a ver en la violencia de género”.

¿Por qué ese tema, no exento de polémica, mas en el momento en que se le da la vuelta (hombres maltratados en vez de mujeres). Reproduzco su respuesta en la entrevista: “Me motivó el hecho de que también hay hombres que son maltratados física y psicológicamente por sus mujeres y quizás ese problema pase mucho más inadvertido”.

El jurado era consciente de que su decisión de este año se iba a la contra de lo conservador para convertirse en «audaz”, advertía yo durante la reunión del fallo del premio. Porque Vida en una botella no es un relato amable ni bello en el sentido clásico del adjetivo. Y luego está la polémica del tema social de fondo y la forma en que Juan Jorge Melero la aborda. Y la prosa, fuerte, que incluso incorpora expresiones soeces cuando el relato, a juicio del que lo escribe, lo requiere.

Sea como fuere, la “originalidad”, la “profundidad”, ese carácter “altamente simbólico” y “la fuerza increíble” de la obra convencieron al jurado para seleccionarlo como ganador entre otros relatos que, por méritos técnicos y de contenid, hubieran sido también dignos ganadores.

Decía antes que obras de este perfil, que se adentran en los espinos sociales suelen suscitar recelos. La literatura que destapa pandoras, que pone el dedo en la llaga… pues no siempre es bienvenida.

Jurado

A la SCR Clarín, como entidad convocante, pero que no participa en el jurado (no nos parece lo propio; en respeto a un principio sagrado de neutralidad) nos corresponde abrazar la decisión de un jurado que es soberano y competente en estas lides, como lo avalan la trayectoria y perfil profesional de cada uno de sus miembros.

Luego, gracias al escritor José Luis García Rodríguez; la escritora y también colaboradora en medios de comunicación Ana Vanessa Gutiérrez, el periodista y escritor Lluis Portal; el filólogo y teólogo Etelvino González, y la periodista de prensa Premio Ortega y Gasset de Investigación Periodística Leticia Álvarez.

Bisnieta de Clarín

Nos acompañó en la entrega del Galardón Ana Cristina Tolivar Alas, bisnieta de Clarín, de una familia muy querida por esta entidad, siempre receptiva (antes su madre, hoy ella, también su hermano Leopoldo) y generosa en su respuesta con esta sociedad cultural de Quintes que lleva el nombre de su ilustre antepasado.

Ana Cristina Tolivar es una mujer de letras, doctora en filología, experta en canto, docente, escritora de varios géneros y con incursión en el teatro (punto éste coincidente con nuestro ganador, un hombre de teatro). Ana Cristina es una mujer erudita de raíz –esa erudición elegante y sencilla; discreta en extremo- que con su presencia hoy aquí no pudo ennoblecer más el acto.

 

¿Vacaciones plenas?

Desconectar. Disfrutar. Cansar. Desahogarse. Vaguear. Desfasar. Hacer el hormiga… Los enfoques de las vacaciones son múltiples y variados como nuestras mortales vidas. Todos válidos y respetables.

Apuntemos hacia el objetivo que apuntemos -el tumbing del sol y playa o la hiperactividad viajera de culo inquieto-, todas las vacaciones emanan ese halo de irrealidad, de vida prestada, que nos conmina a mantenernos en guardia, expectantes.  Vamos… que nos impide relajarnos del todo. Ojito, tú relájate, sí; dale a tu cuerpo lo que te pide y apaga tu mente o ponla a currelar solo en lo que te gusta… pero recuerda que este estado de yuppi-hei es pasajero pasejerísimo.  Hay que ser capaz de olvidar el carácter efímero intrínseco a las vacaciones para poder catarlas desde la plenitud, con alegría natural y no de la que toca.

Rincón del casco de Faro (Portugal).

Rincón del casco de Faro (Portugal).

De vez en cuando, he comprobado, también está bien cambiar de estrategia vacacional. Alternar objetivos. Por ejemplo, si eres de los que las viven como tiempo muerto, pues darle cañita al espíritu viajero. O todo lo  contrario, poner en pause el motorín de registrar nuevos lugares y culturas y entregarte a la misma arena día tras día. Ese ping-pong o te recoloca o te descoloca. Y ambas cosas están bien.

 

 

Un gijonés, Juan Jorge Melero, director de Teatro de la Ribera, gana el XII Concurso Internacional de Relatos Leopoldo Alas Clarín

  • Su obra Vida en una botella convenció al jurado entre más de 400 relatos procedentes de todo el mundo
  • El galardón se entregará el próximo 21 de julio en la sede de la institución convocante, la Sociedad Cultura Recreativa Clarín de Quintes

Quintes, domingo 30 de junio de 2013.- Juan Jorge Melero Blanco, gijonés vinculado al teatro y director del grupo Teatro de la Ribera, es el ganador del XII Concurso de Relatos Cortos Leopoldo Alas Clarín, que convoca la Sociedad Cultural Recreativa Clarín (SCR Clarín) de Quintes. El jurado falló ayer en Quintueles el premio, dotado con 1.500 euros: seleccionó la candidatura de Melero, Vida en una botella, entre más de 400 relatos llegados de distintos países.

La “originalidad”, “profundidad”, un carácter “altamente simbólico” y “una fuerza increíble” convencieron al jurado, compuesto por el escritor madrileño afincado en Quintes José Luis García Rodríguez, el escritor maliayo Lluis Portal; el teólogo, filósofo y presidente de Amigos del Paisaje de Villaviciosa – Cubera, Etelvino González; la escritora y colaborada en medios de comunicación Ana Vanessa Gutiérrez y la periodista Leticia Álvarez. El certamen está coordinado por la periodista Rosa Valle, vocal de Comunicación y Cultura de la SCR Clarín.

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Un momento de la reunión del fallo del jurado

Vida en una botella, presentado bajo el seudónimo Lamardelamar, es el relato de un hombre desesperado, agobiado por la figura de su mujer, que ofrece un paralelismo entre la vida del individuo y la de un crustáceo dentro de una botella.

Juan Jorge Melero lleva cuatro décadas dedicado al teatro amateur, como autor, actor y actualmente director. Ha estado vinculado a varios grupos, como La Máscara, Talía Astur, Trama y, hoy, a Teatro de la Ribera, de Soto de Ribera.

El de la SCR Clarín es el primer premio literario que recibe. El gijonés había presentado hasta la fecha otros relatos a varios certámenes literarios en castellano. Habitualmente, detrás de los ganadores del certamen Leopoldo Alas Clarín hay profesionales de las letras, escritores con abundante obra publicada, excelsos currículos de premios literarios y docentes en materias de letras.

Luego, el caso de Juan Jorge Melero rompe esa tónica general. El ganador de este año es un transportista jubilado que nunca antes había ganado ningún certamen literario. El agraciado acogió con gran alegría la noticia del galardón que ayer le transmitió de inmediato la coordinación del concurso al término de la reunión del fallo.

El premio se entregará el próximo 21 de julio en la sede de la SCR Clarín de Quintes.

La mayoría de los relatos recibidos proceden de España, pero también es fuerte la presencia de América Latina (Argentina, Uruguay, Brasil, etc.) y más reducida la de países europeos como Irlanda o Francia.