Abordo hoy el mismo tema que mi estimada pluma Jaime Poncela  porque la noticia de la familia andaluza muerta por intoxicación al consumir excedentes de comida caducada me está talandrando los huesos. Tengo el tuétano hirviendo. No hay humor para post más festivos. Gritar con las letras, en vez de con la garganta también calma y tiene efectos colectivos. Compartir, me enseñaron las monjas, es vivir.

Se nos atragantará el turrón. Que los Reyes Magos guarden en 2014 silencio.

Comida sin caducar: ¿privilegio?

¿Privilegio?

Miseria de país donde los empobrecidos y familias en paro que aún tienen que comer deben sentirse contentos al compararse con quienes, en el infierno al que han descendido, persiguen comida caducada en los contenedores.

Hay que estar feliz por no trabajar o maltrabajar y que tu objetivo de presente y futuro sea «ir tirando». Porque está claro que «siempre hay otro peor que tú». Esta perogrullada que no debiera ser consuelo, pues resulta que nos están obligando a que nos sirva de tal.

«Son tiempos para la salud y el amor», decía en otro post de esta Terapia de Letras. Pero es que ha llegado ya un momento, en que rodeados de tanta vergüenza, de tanta desgracia social, esa frase ya no vale ni de «consuelo de bobos».

Navidad en off

Nos tocan un villancico y nos venimos abajo. Hasta el más villano, se siente tocado y hundido ante noticias del calibre como la muerte de esta familia andaluza. Y el que no se rompa y no clame de impotencia y pena.. pues que se lo haga mirar.

Benditas redes sociales de apoyo, organizaciones no gubermantales, voluntarios… que esta Navidad están trabajando duro sin dar a basto para tanta necesidad. Ante esos ángeles de los nuevos pobres, nos sentimos chiquitos.

Si la Navidad es celebración colectiva, no tenemos nada que celebrar, más allá de la efeméride cristiana. Dar gracias porque nuestro grupúsculo individual, nuestra comunidad familiar, está viva y come… pues… triste, maquillada, falsa y hasta egoísta alegría es.

Esa polarización entre ricos y pobres a la que la crisis económica está llevando a España,y que las estadísticas certifican, proyecta otra polarización paralela: entre ciudadanos solidarios y avestruces que esconden la cabeza para poder seguir adelante, evitar la parálisis que les provoca tanta basura.

Se nos hace cuesta arriba ir hoy a comprar al supermercado. Y no por nuestro monedero, que tirita.

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.