Hoy me he detenido a escudriñar los rasgos y planta de un osito de gominola antes de darle muerte. Algo que seguramente mi hija hará muchas veces, pero en lo que yo hace años he dejado de pararme, centrada en tareas más importantes. ¿Más importantes? Mentira. La vida adulta estándar nos robotiza y nos llena de obligaciones impuestas más las que nosotros mismos nos imponemos y nos creamos. Y claro… quién tiene tiempo e interés para fijarse en el morro de un baladí osezno de goma.

Ositos de gominola
Estoy segura de que si estudiásemos más la jeta de estas guarrindongadas comestibles seríamos más felices.

Me lo acaba de revelar un plantígrado de cola, tieso como él solo, que casi me vale una muela. #RevelacionesdeAñoNuevo

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.