«Ahora puedo ver las estrellas desde mi cama». Si la durmiente no dormía al raso, ¿dónde si no? En su camita, estratégicamente colocada bajo una de esas ventanas instaladas en el tejado conocidas por el nombre de una marca líder, que es a este tipo de tragaluces lo que los Phoskitos a los pastelitos.

Desde su ventana...

Desde su ventana…

L@s crí@s tienen salidas geniales. Por mucho que la suma de años les adentre progresiva e inevitablemente en la realidad de los adultos y su engranaje y leyes, los chavales conservan su razonamiento soñador. Algun@s, afortunad@s, no lo llegana perder ni de mayores.

Quien no salió alguna vez  de niñ@ al raso una noche de verano a espiar a las estrellas, tumbado sobre la hierba, no tuvo infancia. Hoy, cosas de la evolución en la edificación,  a los pequeños espías, grandes soñadores, no les hace falta arrastrar la manta al prao para disfrutar de ese cine low-cost y educativo donde los haya que es el firmamento en una noche despejada.

Sin haberlo pretendido, en esta pictoTerapia les he servido a los guionistas unas pistas para un spot publicitario de VELUX.

Las estrellas: una de las primeras formas geométricas que sale de los trazos infantiles. Desde esos primeros dibujos trascienden las matemáticas convertidas en cuerpo de esos primeros sueños, ilusiones e imaginación, un equipo que, aun sabiendo jugar bien y con éxito en la liga de la vida, tiene viento en contra para preservar su esencia y pureza.

Benditas estrellas. Bendita la luz con la que de noche, pero también de día, el cielo llama a esa ventana siamesa de las tejas. Desdichados inquilinos los de las habitaciones ciegas.

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.