Tenía instinto y sabía ver las oportunidades. Tenía instinto y acertaba en sus decisiones. Actuaba por instinto. Y era humano (que no es el instinto patrimonio de animal no pensante).

¿?

Biólogos, antropólogos, psicólogos y… neurólogos (sir Freud) afirmaron que las personas carecíamos de estas pautas complejas congénitas que garantizan la supervivencia de una especie.

Los humanos tenemos pulsiones, dijo Freud, esa energía psíquica profunda que dirige la acción hacia un fin hasta alcanzarlo. Se trata de un bullicio interior, de color dinámico, influido por nuestra experiencia individual. Pulsiones de vida: el eros. Pulsiones de muerte: el thanatos.

Instinto o pulsión, sin él, sin ella, no hay vida, sino letanía.

No conviene darle carrete sin coto, pero necesario es para vivir con intensidad.

A veces, nos equivocamos al hacerle caso, pero igual la culpa no es del instinto, entendido, en la acepción de Terapia de Letras, como sinónimo de impulso o inspiración. ¿De quién es?

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.