No es popular hablar de «estudiar» a estas alturas del año, en el ocaso del curso académico, cuando estudiantes de todo pelo y nivel están hasta la pituitaria de hincar los codos. La luz y el sol que el tiempo pre-estival nos regala les duele lo que no está escrito: ¡ansias de libertad! «Los libros a los rincones y nosotros a jugar», que dice una canción que tararea mi ñaja. Mas, como esta terapeuta no se distingue por populista (si yo les contara de mi mano izquierda para hacer amigos….) , se arremanga para componer una oda al estudio: EstudioTerapia.

No entiendo a los universitarios (y otros titulados) que un día aparcaron los libros y ….hasta hoy.« Nunca mais». Pienso que un@ empieza un día a estudiar, en Primaria, según nuestra gloria de sistema actual, y nunca acaba. Nunca debiera acabar. Idiomas, tecnología, comunicación, el cuidado de la hortensia naranja, aviación en el jardín, tarot… qué sé yo, cada cual según sus necesidades e inquietudes. INQUIETUDES, que son primas hermanas del HAMBRE DE SABER. Tal parece que unos cuantos y cuantas debieron de comerlo todo (el saber) mientras estudiaban en su juventud y quedaron saciados de conocimiento para siempre jamás.

«Desapúntame del cole, mamá, que yo ya lo aprendí todo»: una de las frases célebres de mi miniatura de estudiante.

EstudiandoNo lo entiendo. No digo que no lo respete; digo que no lo entiendo, como tantas muestras del comportamiento colectivo de esta nuestra querida sociedad tan rica en excusas. «No tengo tiempo», «a mi edad…»… Desinterés, acomodación, pereza, apoltronamiento intelectual… ¿Sigo sacudiendo conciencias?

Recuerdo a mi abuela, prubina mía, sin títulito que la ladrase, cogiendo un papel y tejiendo despacio sobre él con su huesuda mano unas letras, a la par que me inquiría sobre no recuerdo qué acerca del lenguaje… «Güelita, ¿por qué escribes? ¿Para qué?». «Para que no se me olvide» y, a continuación, me preguntaba algo, a mí, mica aún por domesticar.

Estudiar no significa necesariamente dejarse una pasta gansa ni las pestañas en la empresa formativa. Hay muchos objetivos, muchas vías, muchas formaciones que caben en el arca de la EstudioTerapia.

Estudio

La formación continua es algo más que un manojo de cursos reglados que nos llegan al mail de la empresa.

Absorbiendo conocimientosReciclar, diversificar, ampliar, probar…. Elija su objetivo y seleccione materia.

Lo mismo que alimentamos todos los días el body, demos de comer a nuestra cabecita algo más que tareas de la oficina. No solo el deporte, la fiesta, las cenitas con nuestra gente y demás desconexiones (tan necesarias todas ellas) de il laboro oxigenan; también el estudio.

Para el epílogo de este post, he guardado, fresquita, una sensación que es pura coca, birra de buena marca: la satisfacción íntima, notas o no mediante, que se siente al final de la experiencia formativa, en la meta alcanzada en cada etapa. Algun@s me entenderán perfectamente… Otr@s mirarán hacia otro lado.

Quien no haya desarrollado el gusto por el estudio en este país es víctima de nuestro sistema educativo estandarizador , que mata esa creatividad y curiosidad con la que todos nacemos y fabrica titulados en serie como riestras de chorizos. Detrás de cada adult@ que recuerda con disgusto su etapa de estudiante, está el fracaso del sistema educativo, no el de la persona. Una pena.

Que vivan las hormiguitas, la alegría nerviosa y el placer del estudiante en un buen fin de curso. Estudiar es sentirse vivo, es avanzar. Nos fortalece frente a la adversidad, es válvula de escape frente a los problemas y los ambientes chungos y nos inyecta por vena valores siempre útiles a lo largo del camino, tal que la constancia, el sacrificio, la superación personal… Parezco una directora de instituto ;-)

Estudien, herman@s.

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.