Son tiempos de tener la vida inmediata (y la del medio plazo también, nos tememos) prendida con alfileres. De «tira palante que libras». De resistir tras la trinchera sin garantías minimísimas de poder ganar la batalla. RE-SIS-TEN-CIA: esta etapa ya dura y dura, señores poderes, señores poderosos.

Que el sistema, nuestro sistema, está podrido y, encima, es inútil lo tiene claro desde Pepín el Lechueru hasta Don Álvaro experto en finanzas y otras cuentas que no salen. Y así seguimos… y seguiremos.

Alfileres

Cuesta tener confianza en el futuro cercano, porque para ello hay que ser tonto, estar ciego o disponer de cientos de años de vida por delante. Así que para las cabezas pensantes y medianamente amuebladas (que no lumbreras) no queda otra estrategia de resistencia diaria que el dejarse fluir, en plan medusa de Bob Esponja. Flotar mientras cogemos aire a pequeños sorbitos, así con boca de pez.

El futuro de los Lerendas y, por ende, el de nuestros hijos está en entredicho. La incertidumbre socio-laboral y económica en España es enorme y no cesa. Solamente quienes dirigen los hilos y su séquito se libran, junto con cuatro afortunados a los que no les ha llegado el efecto dominó de desolación que la crisis ha traído a todas las casas. Si miran a su alrededor, a ver a qué puerta no ha tocado la crisis: el desempleo, los embargos, las hipotecas convertidas en soga, el no llegar a fin de mes… el no poder hacer planes de presente ni futuro. No me diga que no conoce de cerca a ningún puteao del 2000 y pico: es Ud. un ejemplar de museo.

Haciendo el medusa

Solo fluyendo, inhalando fush-fush, dándose al hedonismo restringido que nos queda, a los pequeños placeres que los que mandan no nos pueden quitar (la playa es gratis… todavía), mirando hacia otro lado, haciéndonos los tontos y etc., un adulto puede mantener la sonrisa en este país. Porque son los tiempos que nos han tocado vivir y amargarse por lo que de un@ no depende no resulta muy inteligente.

medusaY luego se sorprenden de que cuatro ciudadanos, desarrapados, peludos o no (cada cuál que valore) digan «gu» y la gente los siga. Peor de lo que los políticos en el poder, los bancos y las malas grandes empresas lo han hecho hasta ahora, es difícil que lo hagan Podemos, Hagamos o Bailemos;  da igual cómo se haga llamar la voz del pueblo.

Marcianos

Si entre fluido y fluido abrimos los ojos y le damos solo un poco a la cabecita, llegaremos a la simple, diáfana y facilísima conclusión de que nuestro sistema socioeconómico y laboral es marciano. No ya bueno ni malo: simplemente marciano. Para conocer la vida alienígena ya no hace falta subirse a un ovni ni ser abducido por un tío verde.

marcianoNormal que nuestros padres nos suelten la letanía de que «este mundo ya no es para mí» cada vez que encienden la tele. En qué cabeza caben que no termine de salir adelante algo tan de cajón como la dación en pago. Que los hijos tengan que entregar a los bancos la herencia de sus padres porque no tienen un duro para pagar el dichoso y sangrante impuesto de sucesiones (por algo que costó sudor pagar a sus padres y que es suyo: es un regalo). Que una empresa te eche torticeramente  y tus derechos queden de bote en bote por los juzgados mientras tú sin ver un duro. Que ahora ¡hasta tengas que tributar por una indemnización por despido! Que los pequeños empresarios sean los parias y puteados number 1 de un sistema que no les quita la pierna de encima. Que el sistema siga fomentando el pluriempleo de alto standing en plan miembro de X e Y consejos de Administración. ¿Hablamos de los sueldos de la parte alta de la pirámide del poder público, empresarial y mal llamado social? ¿De la tan campante corrupción?

¿Sigo? No quiero que nadie me intente explicar estos despropósitos… porque simple y llanamente no tienen explicación para la gente de bien. Son marcianos. Nunca en la historia reciente este país se registró tanta injusticia. Horda de desalentados… que siguen sonriendo. Cada vez más ricos y cada vez más pobres.

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.