Creo que la próxima vez que busque destino vacacional, no me dejaré guiar por las opiniones externas, aunque sean coincidentes y provenientes de fuentes especializadas. En esto de dar con el gusto propio, nada mejor que el propio instinto cuando un@ se conoce bien a sí mismo, vaya. En algunos frentes de la vida el yo tiene las cosas muy claras. En mi caso, uno de esos frentes es el viajero que, guiada por las consultas efectuadas en varios blogs de viajes y otros websites turísticos, me llevó recientemente al concello de Odemira, distrito de Beja, subregión del Alentejo Litoral y región del Alentejo. Un destino que cumple con propósitos viajeros de sol, playa y descanso, pero que se queda flojo para quienes buscamos algo más.

Oteando la playa de Almograve.

Oteando la playa de Almograve.

Patrimonialmente la zona es bastante ligera. Te encontrarás pueblos sencillos, de aprobado, algunos incluso bonitos para foto, pero abarcables en tres minutos. Casas de reciente construcción y nula riqueza arquitectónica, bares y tiendas igualitas a tutiplén. La opinión es de alguien que adora los pueblos y las aldeas, por encima de las ciudades, allá adonde la lleve la bolsa de viaje. He pisado aldeas muy pequeñas en otros lugares que le dan mis vueltas en encanto y riqueza patrimonial a villas de mucho mayor tamaño de este bajo Alentejo.

Adoro Portugal, pero el Alentejo que he oteado me ha defraudado, admito. Si evito eufemismos, tengo que calificarlo como destino de segunda frente al Algarve menos turístico (los extremos hacia Huelva y hacia Cabo San Vicente).

Molinos de viento en Odemira.

Molinos de viento en Odemira.

Muchos blogs de viajes tapan la ausencia de encanto e interés de Odemira litoral con expresiones como «el Portugal más auténtico y menos explotado» y algunos viajeros hemos picado. Ojo, que las playas cumplen y el destino vacacional es tranquilo, no hay duda. Pero no me vale, porque de playas preciosas la Península Ibérica está surtida… No me ha enseñado esta zona ninguna belleza en playa que no hubiese conocido ya antes en el mismo mar, el Atlántico, ni en su hijo Cantábrico o incluso en el caliente Mediterráneo. Playas igual y más bellas que las de ese concejo las hay por doquier en la piel de toro.

Plaza de la República en la capital de Odemira.

Plaza de la República en la capital de Odemira.

A favor de Odemira está que es fácilmente abarcable. Sus puntos clave están entre sí a media hora en coche: Vila Nova de Milfontes (la localidad más viva y que recomiendo como centro de operaciones, con su castillo y sus playas sin olas, donde muere el río Mira), Zambujeira do Mar, Porto Covo y la propia villa de Odemira (hermosa en su casco pero tan desangelada en verano que deprime).

Motos para restaurar frente a un taller tradicional en el centro de Odemira.

Motos para restaurar frente a un taller tradicional en el centro de Odemira.

A ojos de un turista amante de Benidorm, Odemira será la caña, pero a ojos de otro más inquieto y, por mal que esté decirlo, habitante diario en una hermosa y rica región minifindista cuyas aldeas albergan tesoros de mar, naturaleza y patrimonio artístico-cultural…ese concello de mi querida Portugal se muestra flojito-flojito.

Playa de Zambujeira do Mar.

Playa de Zambujeira do Mar.

Pero como pasárselo bien es en alto porcentaje cuestión de actitud, buena compañía y con sol y agua hace el hombre el verano… pues… misión cumplida! Y a por otro destino, mariposa.

Acceso a la playa de Almograve

Acceso a la playa de Almograve

La tarde en Zambujeira do Mar.

La tarde en Zambujeira do Mar.

Los campings de la Odemira litoral, también muy justitos. Pero en eso quien organiza no halla opiniones para hacerse castillos en el aire, porque en la información existente en Internet al respecto bien se atisba la escasa calidad de la oferta de campings allí existente. Vuelvo a lo mismo: los parques do campismo de este enclave cumplen y punto. Encanto cero.

Calle alentejana.

Calle alentejana.

 

Cartel identificativo de una playa, el tesoro del concello de Odemira.

Cartel identificativo de una playa, el tesoro del concello de Odemira.

Me diréis que las fotos del post desmienten la crítica de estas LETRAS VIAJERAS ;-)… Dije que las playas eran bonitas. En ellas, en las imágenes, he tratado de captar la esencia del Portugal que yo amo y… ¡Odemira es Portugal!

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.