Terapia de letras

General

Grito

Gritos que liberan, gritos para no oírnos, gritos monitorizados

«Tu ausencia me despertó
y tú no estabas.
Mi cabeza gritó,
tú la habitabas.
[…]»

(AusenciaLlueve—)

El cerebro pide al corazón que grite y el poeta del cuerpo envía la orden a nuestra garganta. De ella, en un acto consciente, emana un sonido que, a veces, libera. Aconsejan ciertos terapeutas utilizar el grito para combatir el estrés: gritar a solas en un ejercicio controlado.

Ayuda el grito a descargar adrenalina, aunque sea solo por un momento.

Gritan los hombres en tiempos gélidos y también los océanos sometidos al frío que mata. «Chirrido de los hielos de los mares glaciales al ir a quebrarse por estar sometidos a presiones» es la cuarta acepción de «grito» del Diccionario de la Lengua Española de la RAE.

Dijo Miguel de Unamuno que «los hombres gritan para no oírse». El grito al otro, el insconsciente, el que utiliza «quien no tiene qué decir», parafraseando a Jardiel Poncela, maestro del absurdo.

La enorme fuerza emocional del grito quedó magristralmente plasmada en el cuadro del mismo nombre del artista noruego noruego Edvard Munch, que nace de su atormentada vida. Obra turbadora como pocas. Ese grito infinito «que atraviesa la naturaleza».

El Grito.

El Grito.

«Paseaba por un sendero con dos amigos. El sol se puso. De repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio. Sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad. Mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza» (Eduard Munch, 1892)

En la era de la rentabilidad, el grito vende. Un grito monitorizado. Algunos hoteles de vanguardia (¿snobs?) lo han incorporado a su catálogo de servicios. Algo así como «grite frente al mar, sin riego para sus cuerdas vocales, al módico precio de tracatrán; quedará como nuevo».

Si deshacernos de nuestra ansiedad, nuestros miedos, nuestra rabia, nuestro dolor antiguo actualizado fuera tan fácil, la humanidad gritaría a conciencia con conciencia. Y pagaría hasta con lo que no tiene.

 

 

Llueve en la Radio del Principado de Asturias (RPA)

Recopilo sendas entrevistas realizadas en la Radio del Principado de Asturias (RPA) a Rosa Valle y Deva Gil Valle con motivo de la publicación del poemario «Llueve»:

Momentos

Dedicado a  mi amiga Natalia Tresguerres, amor incondicional y refugio. Suya es la semilla.

Hace tiempo que empecé a creer solo en momentos.
Hace tiempo que ella me enseñó que todo cambia. Todo.

Pero es hoy, con esas nueve palabras que colocas en mi nube, cuando lo aprendo.

No hay personas. No hay lazos. No hay familia. No hay amor bicéfalo.
Hay momentos. Y cambian. Todos.

Es hoy, con tu vida vivida por momentos, cuando lo aprendo.

No hay pasado. No hay presente. No hay futuro. No hay sueños.
Hay momentos. Y nos cambian. A todos.

Creo en Dios Momentos, señor todopoderoso.
Creador de mi cielo y de mi tierra.

 

Acuarela de Deva Gil Valle.