Pobrecitos los viscerales.

Piensan con las vísceras. Aman con las vísceras, odian con las vísceras. Los golpes les van a las vísceras.

Piensan con las vísceras,

Piensan con las vísceras,

Ven en blanco y negro.  Se pierden toda una gama de color.

Son títeres de las emociones. No manejan los hilos de la marioneta que todo humano es.

Previsibles, embisten una y otra vez al mismo caballo con distinta cabezada.

Tanta intensidad en sus reacciones emocionales, les mantiene extenuados. Desconocen la ligereza y envidian a sus practicantes.

Su esperanza de vida debe de ser menor.

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.