Vestigios

Hoy he descubierto dos hilos indómitos y libres en mi chaqueta. En vano he tratado da arrancarlos, sin pararme en que llevaba un volante entre las manos. En modo automático, en mi mente se ha dibujado mi abuela. Su menuda figura corriendo tras mío con una tijera para exterminar aquel hilo que colgaba de mi uniforme escolar, de aquellos sobrantes que descubrían las nuevas prendas al estrenarse (nuestra confección globalizada).

Intermitentemente mi abuela visita mis sueños desde que es ausencia. Es fácil leer que ella está en mí, grabada en mi consciente y en mi subconsciente como una de las personas más importantes de mi vida primera. Fantasma clave, luego, en mi existencia joven y adulta.

Me respingo identificando esos vestigios que me unen a ella en segmentos de mi rutina. Esos hilos invisibles que se tejen en nuestro origen y, gruesos o finos, resisten los vaivenes de nuestra evolución. Esas conexiones que nos hacen ser quienes somos.

Cada vez que un hilo impertinente me chulee desde una prenda, sonreiré pensando en güelita y la visualizaré con su «tijera de los hilos». Sé que mi madre… también lo hace.

 

Un comentario en “Vestigios

  1. Salud, Rosa:

    Lo de las abuelas es algo serio. Serio y tierno: no me extraña que te respingues. Muy de mi gusto el texto.

    Ah, cuidado con el volante y… con el “tras mío”.

    Un saludo afectuoso,
    Pepe Paris

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