La mirada de MariCruz

La Casa de Cultura de Ribadesella acogerá del 1 al 15 de agosto la exposición “Ribadesella en la mirada”, de la pintora de Cuerres Cruz Collado, con poesías de Rosa Valle

MariCruz es la caña. Como mujer, como pintora, como profesional educadora, como viajera, como lectora y tentadora de caminos. Cruz Collado es mi amiga; es la hija de Tina la de Cuerres; es el alma de la Escuela Laboral Infantil El Bibio, de la que fue directora; es la madre de familia numerosa y la abuela de un miniclan aún más multitudinario. Dicen que los otros nos hacen de espejo. Me gusta pensar que ella pueda ser el mío.

La trayectoria

Cruz Collado pinta desde hace poco, aunque el dibujo y sus aliados la han cautivado desde niña.

Mercado en Ribadesella.

Empezó en este frente hace cinco años jugando, como ella es, experimentadora, con sus nietos —nada de monigotes—. En ese tiempo, después de mil cuadros —que ella es una esforzadora irredenta—, ha descubierto una nueva afición, que le llena y se ha ido perfeccionando a un ritmo vertiginoso hasta adquirir un ESTILO PROPIO. Ha conseguido una gran soltura y dominio del pincel y mezcla automáticamente los colores.

Su obra

¿Qué encontramos?

El mar: los bufones y los acantilados de Pría, la playa y el río de Guadamía. El agua, salada y dulce, es una constante en su obra. “Me obsesionan las olas”, me cuenta.

Ribadesella, su Ribadesella. Los mercados, los barrios —El Portiellu—, las calles altas —sus vericuetos—, el puerto, el paseo de Grúa, las playas —Santa Marina, La Atalaya— y otros rincones de la villa. También su pueblo natal, Cuerres.

En Ribadesella la creadora busca “la villa, su encanto, el paseo, la soledad, el aire fresco, el sol, los barcos, los contrastes, el encontrarte con la gente de siempre, esas esencias que remueven en ti historias pasadas”.

Al fondo, iglesia de Ribadesella.

Exposiciones

Nuestra pintora ha expuesto ya en Nueva de Llanes y en Avilés. Ahora salta a Ribadesella: su pueblo, su hogar, con el respeto e ilusión que ello implica. Veremos sus acuarelas en la Casa de Cultura, acompañadas de las poesías de la terapeuta, Rosa Valle.

Playa de Santa Marina.

La acuarela, siempre acuarela

Como pintora, Collado se entrega enteramente a la acuarela. “Porque la puedes corregir conforme la creas y fluye directa de dentro”. Ello no quiere decir que su obra sea absolutamente espontánea, sino que el proceso creativo surge en MariCruz de una idea ordenada y trabajada: “Tienes que pensar mucho lo que vas a hacer y luego sale sola”.

El proceso creativo

MariCruz, en su eterno trasiego interior, también escribe y se pelea con la narrativa, con el relato, con que da rienda a su creatividad literaria. Como buena contadora de historias, la artista sabe que toda obra tiene un principio y un fin y que no están lejanos. La obra “empieza y acaba” casi a la vez en ella. Es el “momento”; simplemente “increíble”.

No es autora que deja el lienzo inconcluso a la espera de nueva o retomada inspiración. Cada obra que comienza la finaliza en la misma sesión de trabajo, lo cual nos dice mucho de su tesón y de su brazo, que abarca tanto como su mirada.

“Antes de ponerte, tienes que pensar mucho lo que vas a hacer y luego sale sola”, explica. De hecho, “la acuarela no la puedes corregir, sale tal cual de dentro”, enfatiza

Centro de la villa. Ribadesella. Un día de mercado.

El color

MariCruz inventa mucho, prueba. “La acuarela es vida y tienes que crear tus propios colores”. Y, así, a su paleta asoman el verde, el azul, cielos difíciles, las irremplazables nubes del norte, que no se quedan en grises; no es tan simple, “pueden ser hasta amarillas”.