Ribadesella se convierte en laboratorio de los nazis para sus armas sónicas en una trepidante novela negra

NOTA DE PRENSA 30/01/2018

“Sonarás bajo las aguas”, escrita por Rosa Valle, de ascendencia riosellana, se presentará el viernes 2 de febrero a las 19.30 en la Casa de Cultura

La psicóloga local Mónica González Somoano acompañará a la autora en el viaje por los escenarios riosellanos de la obra y la ayudará a realizar el retrato psicológico de los personajes

Ribadesella, martes 30 de enero de 2018— El Palacio de Junco y La Yendina, en Sebreño, junto con la playa de Santa Marina en Ribadesella son algunos de los escenarios del concejo que recrea la novela negra escrita por la escritora asturiana Rosa Valle, Sonarás bajo las aguas. La obra transcurre a caballo entre Asturias —Ribadesella, Gijón y Quintes (Villaviciosa)— y Zaragoza. Sonarás bajo las aguas se presentará el próximo viernes 2 de febrero, a las 19.30 horas, en la Casa de Cultura de Ribadesella, con la intervención de la psicóloga riosellana Mónica González Somoano, que ha colaborado con la escritora en la coherencia psicológica del universo humano de la obra. Es por ello que la presentación lleva por título Sonarás bajo las aguas. Retrato psicológico de los personajes y viaje por los escenarios riosellanos de esta novela negra.

La familia paterna de Valle es oriunda de Sebreño y en Ribadesella tiene la autora su segunda residencia.

Crimen, venganzas, el sonido como arma de destrucción, filias sexuales, pero también amor, la música como máxima expresión de belleza y las aguas del Sella, como principio, energía y fin constituyen los ingredientes de esta novela negra que mezcla otros colores en su paleta para que la luz penetre. Al frente, la inspectora del Grupo de Homicidios de la Comisaría de Policía de Gijón, Petunia Prado del Bosque, Tunia, una mujer apasionada con su trabajo, pero rica en muchos otros frentes, un personaje en claroscuro.

El libro debutó con éxito el pasado 16 de diciembre en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, en un acto presidido por el concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Gijón, Esteban Aparicio Bausili, y con el reputado abogado penalista gijonés José Joaquín García Fernández como presentador. Editada y distribuida por la firma asturiana de Comunicación y Producción audiovisual Producciones al Norte, la novela está gozando de una excelente acogida entre el público nacional y existe ya segunda edición.

El libro ha registrado otras presentaciones en Asturias, en otras localizaciones de la trama, como Quintes, en Villaviciosa, y en la Universidad Laboral de Gijón, en el Conservatorio Profesional de Música y Danza, escena del crimen en la ficción.

El 27 de enero, la novela se presentó con éxito en Zaragoza, coincidiendo con la celebración del certamen literario Aragón Negro.

Periodista de oficio, la escritora ha contado asesoramiento policial para desarrollar las investigaciones de la trama, de manera que el resultado sea verosímil, pero dejando, por supuesto, que corra el aire de la ficción.

Sinopsis

«A los veintiún años una aún cree que en la moneda que lleva en el bolsillo sale vida en las dos caras. Aquel saxofón no debería estar callado, no todavía». Pero lo estaba. Su propietaria, Clara Lázaro, estudiante de Criminología y Música y promesa de la banda dirigida por el inquietante catedrático de Física Acústica Sebastian Rudolph, es hallada muerta en un aula de ensayo del Conservatorio Profesional de Música y Danza de Gijón.

Un caso para la jefa de Homicidios Petunia Prado del Bosque Tunia. Inspectora de policía, madre, exesposa, trompista, motera… Y bloguera: ella es Pataleta y bizarría, nombre de su blog, cuyas entradas salpican estratégicamente toda la novela.

Junto con su pareja policial, el subinspector Max Muller, y el resto de su grupo, la jefa de Homicidios tendrá que transitar por esos lugares incómodos y sombríos para solucionar un caso del que ella tampoco saldrá indemne. Porque, a pesar de luchar por tener su sitio y marcar su territorio, a veces no puede desoír al corazón.

En el descarte de sospechosos, los investigadores viajarán por la geografía física y humana de Asturias y Zaragoza, ciudad origen de la víctima y de su madre, la femme fatal y desconcertante Ruth Mateo; el novio de Clara, el empresario viticultor Alejandro Bandrés, y la buena tía Cecilia. En Zaragoza se sitúa también el inspector Raúl Ejea. Pintor en otra vida, Raúl trazará sobre Petunia certidumbres inesperadas pero reconocibles para «toda mujer viva».

Un mapa donde los personajes clave no son lo que parecen. No lo es el malogrado ingeniero Carlos Lázaro. Ni Sebastian Rudolph y su Fundación para la Promoción de la Música. Tirando de este hilo, no siempre mediante métodos ortodoxos, la inspectora ayudará a desenmascarar un espeluznante complot terrorista neonazi de alcance mundial a partir de investigaciones avanzadas en el uso del sonido como arma sónica, la crema de las armas maravillosas de la Gran Alemania.

La investigación servirá para indagar en las relaciones sentimentales y familiares de la víctima. En un principio, convencionales, irán mostrando esos recovecos oscuros que conforman el contraluz de toda historia. Víctimas y verdugos. Odios ocultos. La música como claraboya, en contraposición con el poder destructor del sonido; el agua —el Mar Cantábrico, los ríos Ebro y Sella—, como placenta.

Sobre la autora

Rosa Valle (Gijón) es Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), Master en Marketing y Dirección de Empresas por la UNED y posgrado en Profesorado de Lengua y Literatura por la Universidad de Oviedo.

Como periodista, ha trabajado en la prensa asturiana, colaborado con varias publicaciones y medios de comunicación y desempeñado funciones de Comunicación Corporativa y Gestión de Contenidos en el Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación de Asturias.

Actualmente trabaja como documentalista software.

Como escritora, Sonarás bajo las aguas es su primera novela. Además, tiene publicado un cuento infantil, La lubina Josefina, campeona de voleiglobo (2017), y relato erótico en la antología Venus de noche (2014), tras ser una de las ganadoras del concurso literario.

Su trabajo periodístico en el ámbito de la Innovación y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) le valió en 2012 el XII Premio Periodístico a la Innovación José Antonio Coto.

“Sonarás bajo las aguas” se va a Zaragoza

El Pozo de San Lázaro, la presa de Pina del Ebro, El Pilar, el barrio del Actur y, por supuesto, la Comisaría de Policía, son algunos de los escenarios de Zaragoza que la novela negra escrita por la escritora asturiana Rosa Valle, Sonarás bajo las aguas recrea. La obra transcurre a caballo entre Zaragoza, ciudad importante en la trayectoria personal y afectiva de la autora, y Asturias, su tierra natal.

De la Jefatura de Policía Nacional de Zaragoza es uno de los personajes principales, Raúl Ejea, inspector jefe de Homicidios creado por Valle en la que es su ópera prima como novela. Sonarás bajo las aguas se presentará mañsana, 27 de enero, a las 12.30 horas en la Librería General de Zaragoza, con el prestigioso meteorólogo de Antena Aragón y, también escritor, Eduardo Lolumo como maestro de ceremonias. Coincide con la celebración del festival literario sobre el género policial Aragón Negro.

Dossier de prensa “Sonarás bajo las aguas”

En esta entrada recopilamos, a modo de dossier de prensa, algunas de las noticias aparecidas en medios de comunicación al hilo de la presentación y publicación de “Sonarás bajo las aguas”. Gracias, compañeros del metal ;-)

Radio

Televisión

Prensa e Internet

 

 

Rosa Valle presenta Sonarás bajo las aguas, novela negra ambientada en Gijón

 

NOTA DE PRENSA 02/12/2017

Rosa Valle presenta Sonarás bajo las aguas, novela negra ambientada en Gijón

  • Quintes y Ribadesella, en Asturias, junto con Zaragoza son otros enclaves de la historia que protagoniza la inspectora de Homicidios Petunia Prado del Bosque, Tunia
  • Crímenes, venganzas, filias sexuales y el sonido como arma de destrucción mundial, en una trama con la música y el agua como hilos conductores
  • El concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Gijón, Esteban Aparicio Bausili, presidirá el acto que dirigirá el abogado penalista José Joaquín García Fernández

Gijón, sábado 2 de diciembre de 2017«Sonarás bajo las aguas» es una novela negra que mezcla otros colores en su paleta para que la luz penetre. Crimen, venganzas, el sonido como arma de destrucción, filias sexuales, pero también amor, la música como máxima expresión de belleza, el agua como principio, energía y fin. Al frente, la inspectora del Grupo de Homicidios de la Comisaría de Policía de Gijón, Petunia Prado del Bosque, Tunia, una mujer apasionada con su trabajo, pero rica en muchos otros frentes, un personaje en claroscuro. Está localizada a caballo entre Asturias (Gijón-Quintes-Ribadesella) y Zaragoza. Su autora, Rosa Valle, la presentará el próximo sábado 16 de diciembre, a las 12.30 horas, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto (CCAI) de Gijón. El concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Gijón, Esteban Aparicio Bausili, presidirá el acto. El reputado abogado penalista gijonés José Joaquín García Fernández ejercerá de maestro de ceremonias. Será en la Sala de Conferencias.

La obra está editada y distribuida por la firma asturiana Producciones al Norte.

Periodista de oficio, la escritora ha contado asesoramiento policial para desarrollar las investigaciones de la trama, de manera que el resultado sea verosímil, pero dejando, por supuesto, que corra el aire de la ficción.

El domingo 17 de diciembre Valle presentará la obra en la sede de la sociedad cultural Clarín, en Quintes, con representantes del Ayuntamiento de Villaviciosa. Quintes es otra de las localizaciones de la novela, donde la protagonista vive.

Y junto a Quintes, Ribadesella, patria paterna de la escritora. Su familia es originaria de Sebreño, aldea que también esta obra recrea. Allí la autora presentará Sonarás bajo las aguas el viernes 2 de febrero de 2018, de tarde, en la Casa de Cultura acompañada por la psicóloga Mónica G. Somoano, quien ha colaborado con ella en el trazo de los perfiles psicológicos de los personajes principales.

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La literatura (siempre) nos salva

Recuerdo que cuando el «primer gran amor» de mi vida me dejó tirada como una colilla por allá en el extinto COU, 17 cándidos añitos, el teatro (poético) de Alejandro Casona me salvó. Andaba yo por casa penando cual alma en pena, rumiando mi desamor juvenil ante la mirada reprobadora de mis progenitores, evitando cualquier contacto con el arte que tiene el monopolio sobre mi capacidad para estar a flor de piel : la música. La literatura, en cambio, siempre me había funcionado como bálsamo y lo hizo una vez más; lo sigue haciendo. Me dio por leer teatro, empecé por nuestro paisano cangués de la Generación del 27 y seguí por otros autores del género de los que aquella gran profesora de Literatura que tenía en el colegio nos aconsejaba entonces.

Podría seguir repasando otros momentos tristes de mi vida en los que solo los libros me han funcionado para encontrar alivio interior. Los libros de ficción y los de estudio. Robotizarse el resto del día hasta el reencuentro con los papelotes.

Pienso todo esto en estos días en que Dolores Redondo y su Ribera Sacra y los misterios de la depravada familia Muñiz de Dávila de rancio abolengo me traen de cabeza. Es genial que la literatura te traiga de cabeza, porque así desplaza a las preocupaciones reales en ese cometido. Me siento afortunada mientras pienso que la historia de la escritora me espera en casa. Como el chocolate, la autodosifico, para que «me dure más», porque sé que, al terminarla me sentiré feliz, pero también triste por la despedida.

Comparto este sentimiento de íntima comunión, para transmitir la destreza de esta autora, Dolores Redondo, que ya ha hecho historia en la novela negra española.

Dolores, soy fan. Fan del Baztán (sobre todo), pero también de Ribera Sacra.

Portada Todo esto te daré

Recomendable Todo esto te daré. Olvidémonos de que es Premio Planeta.

Hasta que lo termine —voy a tratar de estirarlo—, os dejo la terapia literaria anterior que siguió a mi descubrimiento de la autora:

«Dolores Redondo y el negro valle del Baztán»

Leonardo Padura: “Una de las cosas que puede alegrarnos la vida es la literatura”

Ayer sentí de cerca la grandeza de los Premios Príncipe (sí, yo mantengo el nombre antiguo, soy así de torcida) de Asturias. No debiera de ser difícil, por otra parte, ya que tenemos el espíritu en casa. Además, Leonardo Padura, nuestro galardonado 2015 en las Letras, lo tenía fácil: literatura y, encima, novela negra: chupado ganarse a la terapeuta. Jugaba en mi casa.

Irrumpía a las 19.30 en el Palacio de Congresos Calatrava de Oviedo en su encuentro con representantes de 110 clubes de lectores de España y otros sin-club, entre los que Lerenda se encontraba, emocionado hasta las lágrimas por el cariñoso recibimiento – “esto es demoledor para un escritor y me llena de orgullo”, arrancó- y se despidía casi dos horas después pose y bate de beisbol en mano -una de sus famosas aficiones como buen cubano-. Un tipo cercano, humano, elegante, profesional y culto que nos demostró a los asturianos que este premio está bien dado.  “Una de las cosas que nos puede alegrar la vida es la literatura”, dijo para marcharse el escritor. A quienes desde siempre y por siempre nos salvan las letras ya lo sabíamos, pero escuchada de su boca se actualiza la certeza.

ayer en Oviedo. A vista de móvil, gradas allende.

Leonardo Padura y Felipe Hernández, ayer en Oviedo. A vista de móvil, gradas allende.

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Dolores Redondo y el negro valle de Baztán

Nueva novelista al buche lector. Su nombre es Dolores Redondo y es autora de laTrilogía del Baztán.  Esta TERAPIA LITERARIA surge tras leer el primer título del trío, «El guardián invisible» (Destino, 2013), mi primer encuentro con la escritora donostiarra asentada en Navarra. Allí, en el valle nórdico de Baztán transcurre la historia negra de esta obra. Llegué a sus páginas proactivamente, y después de pasar por caja, atraída por la lectura de una entrevista a la autora publicada en la revista Qué Leer  hace unos meses ya.  Aquella ventana abierta a la escritora, entonces para mí desconocida, excitó mi curiosidad; tuve la intuición de que iba a gustarme lo que esos libros contaban. Recién catado el primero, la intuición se ha tornado constatación y, al gusto por lo que se cuenta, añado el de cómo se cuenta. Luego concluyo: flechazo con Dolores Redondo y su negra. Un jugoso descubrimiento.

Portada de «El guardián invisible».

Portada de «El guardián invisible».

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Manuel Vázquez Montalbán: ‘La Rosa de Alejandría’ y ‘Tatuaje’ para un reencuentro con Pepe Carvalho

Es genial Vázquez Montalbán. Es genial Pepe Carvalho. Es genial volver a disfrutar esta serie negra cuando creías que ya la tenías esquilmada, reencontrarte con Charo, Biscuter, Bromuro y otros personajes carvalhianos con nómina fija y los eventuales del título de la serie elegido. Tocaron esta vez La Rosa de Alejandría (Planeta,1984) y Tatuaje (Planeta, 1974).

El segundo, demasiado poco hecho, para mi gusto, juzgando desde la excelencia Carvalho. Es del año 74, justo detrás de la novela que dio vida al detective, Yo maté a Kennedy, de 1972. Ligero y relativamente sencillo, Tatuaje, con el regalo, para los viajeros, de la escapada a Holanda como parte de la investigación en torno al muerto. Ya empezaba a acostumbrarnos Carvalho a sus salidas por el mundo. Tatuaje sabe a poco para todo a lo que esta saga montalbaniana sabe, que es mucho. Por algo el prota es un gourmet.

Portada de 'La Rosa de Alejandría'.

Portada de ‘La Rosa de Alejandría’.

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‘Calzados Lola’, de Suso de Toro: negra pálida y melancólica

Título: Calzados Lola.

Autor: Suso de Toro.

Editado por: RBA.

Año de publicación: 2010 (1997).

Portada de 'Calzados Lola'.

Portada de Calzados Lola.

Impresiones:  Dos hermanos, uno ave migratoria hacia la ciudad-Edén, otro anclado al pueblo, triste Galicia donde acaba el mundo (Finisterre), una madre sola que oculta oscuros secretos de familia, un ruinoso y humilde negocio familiar (Calzados Lola).

Un chaval sin cualificar y endurecido en falso que trata de abrirse camino en  la ciudad con trabajos turbios. Otro con ínsulas universitarias pese a la obligación en la pálida tienda materna que lo lastra , ecologista y con depresión crónica.

Una madre amantísima, mujer fracasada, que acalla su gris destino a lingotazos. El fantasma del padre que les dio carpetazo…  y sorpresas duras que calientan el final de la novela.

Una ficción que en realidad son dos: la de la novela negra, con su historia oscura, de delito y muerte, sin ser ésta, la parte negra, espectacular; lo justo para contentar al lector del género. Es el mundo urbano, donde se mueve el dinero, el idealizado y vacío paraíso de la prosperidad social.

Y la ficción con amor romántico salvador, que protagoniza una familia unida en su cíclica desgracia. Escenario rural, de provincias. Secretos bien guardados hasta que la muerte viene abrir el cerrojo. Vidas corrientes.

De las dos ficciones, entretejidas hábilmente por De Toro, surge un producto literario que engancha y convence. Amable, nostálgico sobremanera y con un punto trepidante para no amustiar. El regusto que deja Calzados Lola  es una mezcla de tristeza, riqueza espiritual y obra de calidad, lo mismito que Galicia.

Puntuación de Terapia literia: del 1 al 10, al contenido le damos un 8; a la forma, un 7.

 

“La dama de Cachemira” de Francisco González Ledesma: original asesino y alta dosis de absurdo

 La dama de Cachemira (RBA 2009; primera edición de 1986) es una extraña -mejor, especial– novela negra. No acaba de convencer,  aunque a su favor diré que si quien lee es de gusto negro tampoco podrá soltarla. Una obra perro hortelano.

Sólo por la pluma que la parió, Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927), maestro del género policíaco, periodista, guionista –humanísimo hombre de letras-, bien merece esta obra una oportunidad lectora.

Portada de «La dama de Cachemira».

Portada de «La dama de Cachemira».

Un asesino en silla de ruedas en Barcelona

El escenario de La dama de Cachemira, es, por supuesto, Barcelona. En la elección del malo González Ledesma es ciertamente original: un asesino en silla de ruedas. Detrás, la pena y automática adhesión que generan mujeres vapuleadas por la vida que, pese a sus infortunios, mantienen sus sueños.

Sueñan con un hombre que las quiera como una mujer quiere que un hombre la quiera. Sueñan con viajar a lujares lejanos y exóticos. Sueños, amor y vidas marginales que, en la coctelera, producen asesinato. Capeando estos temporales, como buen equilibrista de la más sórdida Barcelona, el bueno de Méndez.

La dama de Cachemira fue Premio Mystére a la mejor novela negra publicada en 1986. Distinción para un autor que, en su precoz nacimiento literario, conquistó más quereres fuera que dentro de su país. Los tiempos de la censura franquista y la frustración de los creadores. Un hombre hecho a sí mismo. De origen humilde, madre modista y que estudió gracias al mecenazgo de su tía. Un intelectual que, cuando cosechó premios internacionales y alcanzó cotas de alta responsabilidad (fue director jefe de La Vanguardia), nunca dejó de ser un chaval del barrio de Poble-Sec.

¿Demasiada dosis de absurdo?

Los recelos avanzados al inicio de esta terapia de novela vienen de que el famoso y, en los círculos de la literatura negra, querido Méndez  -el policía protagonista- no logra establecer la complicidad esperada con el público. Demasiada la dosis de absurdo (propia del género) que el autor inyecta a Méndez y, en general, al tono de la novela.

El resultado de esa sobredosis de absurdo es que la picaresca intrínseca a este tipo de antihéroes detectivescos que protagonizan las mejores sagas de la literatura negra en España (el Pepe Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán o el listísimo despojo humano de El laberinto de las aceitunas y posteriores de Eduardo Mendoza) se desvirtúa. La sonrisa que provocan éstos no acaba de llegar con Méndez.

Surrealismo muy particular en las relaciones y navegación por los bajos fondos el de Méndez. Se disuelve, se pierde la fuerza y esencia del humor que caracteriza a las novelas que siguen este esquema. El detective quiere resultar entrañable y granjearse nuestra simpatia desde esa mezcla de patetismo y alto calibre humano pero… le cuesta.  El efecto no es de alcance universal, como el que consiguen otros homólogos suyos pícaros negros.