«El cielo ha vuelto», de Clára Sánchez: adicción Planeta

Nada más empezar a leerla me sorprendió por insustancial y floja. Me esperaba más de Clara Sánchez, pero acabé leyéndola hasta mientras cocinaba y (que no me oiga el cuerpo de Seguridad) durante los semáforos en rojo. Una que tiene su orgullito lector, pues concluye que no será mala la novela si me mantuvo yonqui total. Hablo de El cielo ha vuelto (Premio Planeta 2013).

Sin duda, el plus de la obra está en su capacidad de enganche, en cómo está tejida, con habilidad de espadachina maestra de las agujas.

Ahora que si nos vamos a analizar los personajes, los acontecimientos, la historia, en suma, pues comprendo algunas críticas desfavorables que he leído en la Red. No vengo yo a criticar a una autora que me gusta y estimo, pero desde luego tiene obras mejores. Ésta es «muy Planeta».

Portada de «El cielo ha vuelto».

Portada de «El cielo ha vuelto».

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Las maletas del lector

A los que en vez de hacer turismo nos gusta viajar, también ejercemos de viajeros cuando recorremos una novela. Por eso al final del viaje literario, si fue bueno, pues nos quedamos con la pena de “qué poco dura lo bueno”. Pero eso sí, la experiencia, el nutriente cultural, sensorial y el ensanchamiento de la perspectiva con la que vamos por la vida, pues ya no nos los quita ni San Pito Pato.

Novelas

Mix de novelas.

Salvo que uno lea solo novelas localizadas en su ciudad (¿hay algún friki así?), apuntar hacia una nueva presa de ficción siempre es emprender un viaje geográfico allende nuestros dominios físicos. Vale que puedes escoger la obra en función de su localización, buscando descubrir nuevas tierras que igual no has pisado aún. Pero, pienso, la gracia está en obviar ese criterio (el del lugar donde la historia novelada transcurre) en la elección de la lectura y viajar aquí o allá en el mapamundi sin buscarlo y al albor del autor y su capricho. Y el de sus personajes.

Si pienso en mis autores fetiche, pues creo que la ciudad a la que más  he viajado es Barcelona. Allí me han llevado tantas veces y con tanto gozo Eduardo Mendoza, Manuel Vázquez Montalbán, Rosa Regás… y más recientemente, en los últimos años, Carlos Ruiz Zafón e Ildefonso Falcones.Luego está mi querida Castilla, tan distinta a mi tierra de arraigo y mis preferencias ambientales, pero tan a fuego grabada en mí y en mi juventud. Por supuesto, por sus pueblos y polvorientos caminos he pululado con mi Miguel Delibes; con Julio Llamazares por esas aldeas fantasma leonesas.

Sin salir de nuestra piel de toro, pues, así a bote pronto, recuerdo haber viajado a  lomos de la novela a las montañas castellonenses con la legendaria maqui La Pastora (Dónde nadie te encuentre) de Alicia Giménez Bartlett o a la Mallorca de nazis ocultos viviendo entre mieles que Clara Sánchez retrató en Lo que esconde tu nombre.

Fronteras afuera recientemente deshice  maletas lectoras en California, durante la Misión olvido de María Dueñas. Con su El tiempo entre costuras y su espía protagonista nos fuimos a Tánger, lo recuerdo. Y a Beirut con Maruja Torres femme fatal y Fácil de matar. Cruzar el charco para encontrarse con Gabriel García Márquez, Florentino Ariza, Fermina Diza y su río (Magdalena) de pandemia en El amor en tiempos del cólera fue algo que hice hace muchos años y de ese viaje siempre me acordaré.

De la tierra al papel

Otras veces el recorrido es inverso. En primer lugar acontece el viaje físico y luego al que  la novela nos conduce. Es decir, que primero nos movemos por el mundo y luego queremos saber de ese lugar a través de la literatura, sea o no de ficción. Cuántas veces hemos comprado en un museo de esos casi mitológicos por tan anhelados aquella mala traducción a modo de biografía de X autor y sus obras. Recuerdo haber adquirido en Praga un libro sobre Kafka, en Berlín una mala narración sobre la caída del muro; la historia del bombardeo de Guernika después de visitar el Museo de la Paz.  Una novela sobre Florencia de vacaciones en la ciudad del arte.

Será por viajes de papel. Van unos cuantos y los que quiero pensar que me queden.

Tengo ahora mis miras físicas de viajera en el Sur de Portugal. ¿Alguien me recomienda un autor, una buena novela que se haya escrito con escenarios en Tavira, Alvor, Ferragudo y otros enclaves imán del Algarve?