Sin hojas de parra

Después de pecar, Adán y Eva descubrieron el pudor –eufemismo de vergüenza- y se taparon sus innombrables con hojas de parra, que dan para más que las del ficus, si es que el ficus se encontraba ya por allí en aquella era.

Con  el frío, el desarrollo tecnológico, el lucro y la tontería que vendrían después en la historia de la Humanidad, pues las hojas transitaron a trapitos. Adán y Eva pasaron de la Botánica y encomendaron a la Industria la tarea de tapar sus cositas.

Los ancestros del biquini.

                                                      Los ancestros del biquini.

Adán y Eva saldrían traidores por cuanto que pecadores, pero también listos un rato. Con eso de taparse llegaron a hacer negocio y de los curiosos, oigan. Véase al Amancio Ortega, que del tapamiento humano ha hecho una pila de billetes que llega hasta el cielo. Si se sienta encima alcanza a presentarle a San Pedro una solicitud de perdón por el pecado de sus ancestros. Si el santo se mostrase roceanu, será por manteca con la que untarle…
Descubrieron también pronto nuestros primeros papás que la otra cara de la moneda, la desvergüenza, el destape, también generaba negocio y por ahí construyeron algunos y algunas brillantes carreras empleándose en oficios varios, algunos con fama de ser los más antiguos del mundo, ya se sabe. Pero éste es otro tema…

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