Emigrar

Cuando de niños poníamos a prueba la paciencia de mi madre, ella amenazaba con emigrar a Australia. No sabía yo, inocente provocadora, que años más tarde, en mi madurez, haría mía esa amenaza. Clavadita. Hasta el mismo destino. Marchar. Lejos. Para no volver.

Lejos de las personas que nos hacen daño.

Lejos de las obligaciones que nos anclan.

Lejos de la asfixia de vivir con peso.

Lejos de las injusticias que nos desangran.

Lejos de los mandatos que nos someten.

Lejos del estrés emocional.

Lejos del lado de los tontos.

[Lejos de tanto que hay cerca].

En la vida hay momentos para quedarse y momentos para emigrar: suerte con la operación aritmética, habitantes.

No conozco Australia. Debe de ser bonito. Con esos canguros que saltan lejos, tanto que emigran a cada salto.