La playa de las siete y media (a.m.)

Me gusta la playa de junio a las siete y media (a.m.). Los viejos de paseo se mezclan con los viejóvenes al trote. Los viejos al trote se mezclan con los viejóvenes maqueados (poca cosa, el maqueo xixonés; ya saben que tiramos a gualdrapa) camino del trabajo. Una moza estira sus músculos en la arena. Un paisano se baña en el mar.

Playa de San Lorenzo.

Playa de San Lorenzo.

La arena no es aún un hormiguero en acción. No hay niños ni perros: a unos aún les retiene la playa escolar; los otros, prubinos, son desterrados de la arena urbana en estas fechas.

Sobre la arena mojada, apenas pisadas. Cuatro, de quienes tratamos de avanzar sobre ella.

Leer más »

Vitaminas de teatro para los ‘peques’: ¡Fetén 2014 levanta el telón!

Se levanta el telón de Fetén 2014, la Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas que se desarrolla en Gijón. 23 edición: hacia las bodas de plata. Más de 70 compañías de todo el mundo, unas 150 representaciones, teatro pero también danza, música, magia, ¡clown!…. Y todo en siete días (hasta el próximo viernes 21 de febrero inclusive). La explosión simultánea de contenidos produce vértigo en quien se asoma al programa.

Programa impreso de Fetén 2014.

Programa impreso de Fetén 2014.

Leer más »

Vespaniada 2014: el verano Gijón huele a Vespa y Lambretta

La IX Vespaniada, que organizan los foros de entusiastas de la vespa de España, se viene a Gijón. Por estos lares cantábricos se paseará del 20 al 22 de junio, de mano del Vespa Club de Asturias, que, con el respaldo del Ayuntamiento de Gijón (Gijón Turismo), han conseguido traerse a la tierra este atractivo evento, que, aparte de pasión por la Vespa y la Lambretta, destilará beneficio económico y comercial, nada desestimables en tiempos de crisis.

Imagen anunciadora del evento.

Imagen anunciadora del evento.

Leer más »

La música: el lenguaje que les une y les diferencia

Fin de Curso  2012-2013. Escuela de Música de Viesques.

Fin de Curso Escuela de. Música de Viesques 2012-2013. Gijón.

 

Fin de curso en la Escuela de Música de Viesques (Gijón). Emoción. Sonrisas. Orgullo. Lagriminas. Compases tímidos y cohibidos en el arranque, sueltos y arropados por un público palmero al final. Música de unos chavales que empiezan y/o avanzan con nueva seguridad y un punto de coquetería y desparpajo vacilón. Guitarras, violines, bajos, voces… Hasta casi 100. Formados en la misma escuela a la que se va después del cole, con gusto pero con sacrificio, que son horas que luego hay que poner encima al estudio entrada la noche pronto en invierno.

Los padres hoy como tontos. A flor de piel. No ya por ver al crío concertista (qué típico; somos carne fácil; nos los suben a un escenario y babeamos todos y todas), sino porque la vida corrió más en esas dos horas que en el último año. Dos, tres horas, obligados a parar nuestra vorágine para no menearnos del sillón mirando hacia ellos 120 minutos. ¿Cúando les prestamos tanta atención exclusiva? Se lo merecen.

Han trabajado mucho. Y porque nosotros queremos. No lo olvidemos.

Bendita música. Edificante aprendizaje. Aunque no esté en boga curricular como el inglés o el chino. Este idioma forma el alma, alimenta la sensibilidad y engrasa los sentidos. Un lenguaje más que los niños conocen, que los une y diferencia del estudiante estándar, ése al que las disciplinas artísticas se le niegan.