La concentración de scooters clásicos del Festival Euroyeyé de Gijón en su edición de 2013 (y van 19) sirvió ayer, 2 de agosto, de excusa para reunir a cerca de 200 moteros (y unos 150 vehículos) de Vespa y Lambretta, en su mayoría de Asturias, y algunos llegados de otras comunidades autónomas, para vivir la folixa underground, que entre el 1 y el 4 de agosto se está desarrollando en Gijón. Mucho aficionado inclasificable bajo las etiquetas de las bandas urbanas y poco sixtie entre los participantes en la cita de dos ruedas. ¿Intrusos en la que se presenta a sí misma como la «reunión 60´s más grande de Europa»? Visto así, pues sí.

 

Las primeras scooters llegan a la concentración de clásicas del Euroyeyé 2013, que arrancó en la playa de Poniente de Gijón.

Las primeras scooters llegan a la concentración de clásicas del Euroyeyé 2013, que arrancó en la playa de Poniente de Gijón.

Sea como fuera, de lo que se trata en estas concentraciones motoras es de congregar a los pilotos que comparten culto para pasar un buen rato, rodar un poco en tutiplén e intercambir sus últimas cacharrerías y proyectos de adquisición y restauración. El festival mod fue la anécdota. La mayoría de los concentrados de sesenteros solo tenían el haber nacido en los 60, porque ésta no es una afición de veinteañeros, sino de puretas (en el sentido cariñoso del término, pero para qué andar con eufemismos).

Fueron minoría, entonces, los festivaleros. Que los hubo, entre conductores y paquetes. Alguna pareja ataviada como mandan los cánones 60´s se dejó ver, pero llegados de afuera. Se echó en falta aquel grupo local sesentero auténtico de lambrettonas que se dejaba fotografiar en la explosión inicial de la cita y que abría los suplementos veraniegos de la prensa local.

 

Pink Panter.

Pink Panther.

Esta  esencia híbrida del evento, que no mod, en su vertiente motera no es buena ni mala. Simplemente, reflejo de que el festival va con los tiempos y este mundillo de los scooters clásicos es actualmente muy mixto en dueños, que muestran perfiles varios que tienen poco de tribu. Es más, esta falta de glamour, si se puede llamar así, tiene una lectura positiva y es que la fiestona 60’s de Gijón lejos de erigirse como un evento sectario, se abre a todo tipo de gentes. Hablo, siempre, de su cara motera.

 

LambLambretta restaurada con mimo.

Lambretta restaurada con mimo.

Entre las reinas de la concentración, había scooters de más de 50 años, mucha Vespa (125L y 160 entre la crema) y menos Lambretta, como la carretera misma.  Motos recientes, pocas; de unos 20 años, unas cuantas, con escasa mano de obra; motos restauradas con mimo y culto, unas más maqueadas que otras y algunos modelos codiciados sin restauración de chapa (moda económica y práctica donde las haya, esta última, y que parece ir en auge).

De retirada. Llegando de nuevo a Poniente.

De retirada. Llegando de nuevo a Poniente.

Purismo clásico y customización (tuneo). Ambas corrientes restauradoras se percibieron. Los primeros, los amigos de arreglar un viejo trasto hasta dejarlo exactamente igual que en origen, arrugaban la nariz ante tubos de escape o frenos de disco que nada tenían que ver con los primitivos («un crimen», a sus ojos). Los segundos, los tuneros de la Vespa y la Lambretta, pues dados a experimentar y guiarse por sus gustos, a fusionar estilos para conseguir composiciones que, enamoren o no, no dejan de ser llamativas y pedir foto.

 

Fin de la cita. Posan unos 'intrusos'.

Fin de la cita. Posan unos ‘intrusos’.

Hasta aquí, las impresiones de esta intrusa en el rallye, ajena al mundo del scooter pero que comparte el gusto por las motos. Ups, el paseo, se me olvidaba. Fue poco más de una hora de liviano tour Montiana allande para regresar por el valle de Carreño de nuevo a Gijón. Sin parada. Vamos, que el recorrido fue lo menos vistoso y esencial de la concentración, pero cumplió el ritual. Casi prestó más la dispersión final de cada mochuelo a su olivo.

 

 

 

 

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.