Terapia de letras

La literatura social de hoy se lleva el Premio Clarín

Concurso de Relatos Cortos Leopoldo Alas Clarín. Decimotercera edición. Un certamen que la Sociedad Cultural Clarín de Quintes convoca con el deseo de estimular, reconocer y difundir la dedicación de aquellos y aquellas que tienen esa desembrutecedora afición que es la escritura literaria; el relato, en este caso. La entrega del galardón aún está caliente. Fue este mediodía en la sede de la entidad en Quintes. El ganador es un hombre de teatro, el gijonés Juan Jorge Melero, por su obra Vida en una botella.

Rosa Valle, Juan Jorge Melero, Ana Cristina Tolivar Alas y José Luis García.

Rosa Valle, Juan Jorge Melero, Ana Cristina Tolivar Alas y José Luis García.

Con cada edición que se sucede, el concurso de relatos cortos Leopoldo Alas Clarín gana adeptos entre los escritores con oficio y también iniciados, en Asturias, España y más allá.

Porque a este certamen que coordino nos han llegado relatos de Argentina, Uruguay, Brasil, Irlanda, o Francia. La cita ya no se apea de su fuerte calado internacional.

Entre los trabajos que viajan a nuestro apartado de correos de Villaviciosa desde otros países y los recibidos de prácticamente todas las comunidades españolas, hemos reunido nuevamente más de 400 candidaturas, cifra prácticamente idéntica a la del anterior certamen.

Entre los candidatos –hablo del contenido- la desazón, la desesperanza y la desesperación que desencadenan historias sociales crudas y hasta sórdidas ganan enteros. Lo constatábamos en anteriores ediciones: literatura social, luego alineada con su tiempo.

La autora de este blog y coordinadora del certamen de la SCR Clarín, Rosa Valle, con el autor premiado, Juan Jorge Melero.

La autora de este blog y coordinadora del certamen de la SCR Clarín, Rosa Valle, con el autor premiado, Juan Jorge Melero.

En esa corriente creciente de ficción de lo social se enmarca, de hecho, el relato ganador de esta edición. «No sabría escribir sin un tema social de fondo», manifestaba nuestro galardonado en la entrevista que recientemente le hizo la periodista Lydia Is para una diario asturiano.

Ilustración para "Vida en una botella·.

Ilustración para «Vida en una botella·.

Gracias al Concurso de Relatos Cortos Leopoldo Alas Clarín, una minúscula aldea del globo como es Quintes está presente en el mapamundi de artesanos de la ficción castellana. Seguiremos mimando este certamen, aunque las tijeras de la economía nos apunten, como al resto de instituciones y entidades de cualquier índole en esta crisis que va para milenaria. Este año no hemos podido contar con la subvención de Cajastur y hemos reducido lo menos que hemos podido la dotación del premio: de 1.700 a 1.500 euros. Pero bueno, esperemos que vengan tiempos mejores que permitan volver a incrementarlo.

Violencia de género sobre el hombre

El jurado se quedó con la obra Vida en una botella, de Juan Jorge Melero, presentado bajo el seudónimo Lamardelamar. Es el relato de un hombre desesperado, agobiado por la figura de su mujer, que ofrece un paralelismo entre la vida del individuo y la de un crustáceo que crece deforme atrapado dentro de una botella.

En palabras del propio melero, en la citada entrevista de prensa, se trata de una obra “muy simbólica porque el protagonista siente que él es el crustáceo oprimido de la botella. Es un relato a la inversa de lo que acostumbramos a ver en la violencia de género”.

¿Por qué ese tema, no exento de polémica, mas en el momento en que se le da la vuelta (hombres maltratados en vez de mujeres). Reproduzco su respuesta en la entrevista: “Me motivó el hecho de que también hay hombres que son maltratados física y psicológicamente por sus mujeres y quizás ese problema pase mucho más inadvertido”.

El jurado era consciente de que su decisión de este año se iba a la contra de lo conservador para convertirse en «audaz”, advertía yo durante la reunión del fallo del premio. Porque Vida en una botella no es un relato amable ni bello en el sentido clásico del adjetivo. Y luego está la polémica del tema social de fondo y la forma en que Juan Jorge Melero la aborda. Y la prosa, fuerte, que incluso incorpora expresiones soeces cuando el relato, a juicio del que lo escribe, lo requiere.

Sea como fuere, la “originalidad”, la “profundidad”, ese carácter “altamente simbólico” y “la fuerza increíble” de la obra convencieron al jurado para seleccionarlo como ganador entre otros relatos que, por méritos técnicos y de contenid, hubieran sido también dignos ganadores.

Decía antes que obras de este perfil, que se adentran en los espinos sociales suelen suscitar recelos. La literatura que destapa pandoras, que pone el dedo en la llaga… pues no siempre es bienvenida.

Jurado

A la SCR Clarín, como entidad convocante, pero que no participa en el jurado (no nos parece lo propio; en respeto a un principio sagrado de neutralidad) nos corresponde abrazar la decisión de un jurado que es soberano y competente en estas lides, como lo avalan la trayectoria y perfil profesional de cada uno de sus miembros.

Luego, gracias al escritor José Luis García Rodríguez; la escritora y también colaboradora en medios de comunicación Ana Vanessa Gutiérrez, el periodista y escritor Lluis Portal; el filólogo y teólogo Etelvino González, y la periodista de prensa Premio Ortega y Gasset de Investigación Periodística Leticia Álvarez.

Bisnieta de Clarín

Nos acompañó en la entrega del Galardón Ana Cristina Tolivar Alas, bisnieta de Clarín, de una familia muy querida por esta entidad, siempre receptiva (antes su madre, hoy ella, también su hermano Leopoldo) y generosa en su respuesta con esta sociedad cultural de Quintes que lleva el nombre de su ilustre antepasado.

Ana Cristina Tolivar es una mujer de letras, doctora en filología, experta en canto, docente, escritora de varios géneros y con incursión en el teatro (punto éste coincidente con nuestro ganador, un hombre de teatro). Ana Cristina es una mujer erudita de raíz –esa erudición elegante y sencilla; discreta en extremo- que con su presencia hoy aquí no pudo ennoblecer más el acto.

 

¿Vacaciones plenas?

Desconectar. Disfrutar. Cansar. Desahogarse. Vaguear. Desfasar. Hacer el hormiga… Los enfoques de las vacaciones son múltiples y variados como nuestras mortales vidas. Todos válidos y respetables.

Apuntemos hacia el objetivo que apuntemos -el tumbing del sol y playa o la hiperactividad viajera de culo inquieto-, todas las vacaciones emanan ese halo de irrealidad, de vida prestada, que nos conmina a mantenernos en guardia, expectantes.  Vamos… que nos impide relajarnos del todo. Ojito, tú relájate, sí; dale a tu cuerpo lo que te pide y apaga tu mente o ponla a currelar solo en lo que te gusta… pero recuerda que este estado de yuppi-hei es pasajero pasejerísimo.  Hay que ser capaz de olvidar el carácter efímero intrínseco a las vacaciones para poder catarlas desde la plenitud, con alegría natural y no de la que toca.

Rincón del casco de Faro (Portugal).

Rincón del casco de Faro (Portugal).

De vez en cuando, he comprobado, también está bien cambiar de estrategia vacacional. Alternar objetivos. Por ejemplo, si eres de los que las viven como tiempo muerto, pues darle cañita al espíritu viajero. O todo lo  contrario, poner en pause el motorín de registrar nuevos lugares y culturas y entregarte a la misma arena día tras día. Ese ping-pong o te recoloca o te descoloca. Y ambas cosas están bien.

 

 

Un gijonés, Juan Jorge Melero, director de Teatro de la Ribera, gana el XII Concurso Internacional de Relatos Leopoldo Alas Clarín

  • Su obra Vida en una botella convenció al jurado entre más de 400 relatos procedentes de todo el mundo
  • El galardón se entregará el próximo 21 de julio en la sede de la institución convocante, la Sociedad Cultura Recreativa Clarín de Quintes

Quintes, domingo 30 de junio de 2013.- Juan Jorge Melero Blanco, gijonés vinculado al teatro y director del grupo Teatro de la Ribera, es el ganador del XII Concurso de Relatos Cortos Leopoldo Alas Clarín, que convoca la Sociedad Cultural Recreativa Clarín (SCR Clarín) de Quintes. El jurado falló ayer en Quintueles el premio, dotado con 1.500 euros: seleccionó la candidatura de Melero, Vida en una botella, entre más de 400 relatos llegados de distintos países.

La “originalidad”, “profundidad”, un carácter “altamente simbólico” y “una fuerza increíble” convencieron al jurado, compuesto por el escritor madrileño afincado en Quintes José Luis García Rodríguez, el escritor maliayo Lluis Portal; el teólogo, filósofo y presidente de Amigos del Paisaje de Villaviciosa – Cubera, Etelvino González; la escritora y colaborada en medios de comunicación Ana Vanessa Gutiérrez y la periodista Leticia Álvarez. El certamen está coordinado por la periodista Rosa Valle, vocal de Comunicación y Cultura de la SCR Clarín.

image

Un momento de la reunión del fallo del jurado

Vida en una botella, presentado bajo el seudónimo Lamardelamar, es el relato de un hombre desesperado, agobiado por la figura de su mujer, que ofrece un paralelismo entre la vida del individuo y la de un crustáceo dentro de una botella.

Juan Jorge Melero lleva cuatro décadas dedicado al teatro amateur, como autor, actor y actualmente director. Ha estado vinculado a varios grupos, como La Máscara, Talía Astur, Trama y, hoy, a Teatro de la Ribera, de Soto de Ribera.

El de la SCR Clarín es el primer premio literario que recibe. El gijonés había presentado hasta la fecha otros relatos a varios certámenes literarios en castellano. Habitualmente, detrás de los ganadores del certamen Leopoldo Alas Clarín hay profesionales de las letras, escritores con abundante obra publicada, excelsos currículos de premios literarios y docentes en materias de letras.

Luego, el caso de Juan Jorge Melero rompe esa tónica general. El ganador de este año es un transportista jubilado que nunca antes había ganado ningún certamen literario. El agraciado acogió con gran alegría la noticia del galardón que ayer le transmitió de inmediato la coordinación del concurso al término de la reunión del fallo.

El premio se entregará el próximo 21 de julio en la sede de la SCR Clarín de Quintes.

La mayoría de los relatos recibidos proceden de España, pero también es fuerte la presencia de América Latina (Argentina, Uruguay, Brasil, etc.) y más reducida la de países europeos como Irlanda o Francia.

Oda estival a los pueblos leoneses (por una asturiana)

La luz. El calor. El chapoteo. La sandalia y el tirante. El sol asegurado. El verano que cumple su palabra. Los pueblos leoneses son todo eso y más para los asturianos de ayer y hoy. El abuelo cruzaba el Pajares cargao hasta las cejas con la tortilla, la pota, la muyer y  los guajes, trastos varios y una cajina de sidra (el críu igual se-y olvidaba, pero el líquido elemento…vaya, oh). Hoy viajan los nietos exactamente igual. La estampa apenas ha variado… Y, si me apuran, si lo ha hecho, pues ha sido más hacia probe. Ya saben, la recesión que llueve y no para.

Porque ahora a la tercera generación igual-y correspondía ir por el Huerna, pero quita, quita, no está la cosa para dispendios. Ta muy guapo Pajares. Sube y baja. La nevera portátil, convenientemente nutrida, porta el condumio de la familia en el maletero. No están los tiempos pa munchu restaurant.  El güelu manejaba; yera jubilau de Hunosa. El nietu ye uno de los millones de paraos que aguarden los brotes verdes… Ya lo ven, la historia se repite pero a lomos de vaca flaca.

Estampa leonesa

Estampa leonesa.

A aquellos pueblos austeros llegaben fresques en los 60 les perres de la minería y el metal, de la Asturias industrial y mineral. A hora les visitan, en relevo,  las escaseces de los desempleados. Ya no somos un turista chollo, qué le vamos a hacer. Eso de recalar con el pantalón abultau acabose. Ahora el asturianu va a León mirando por la pela. Porque no la tien.

Antes compraba una casina en un pueblu por dos pesetes. Ahora tien que ir de camping u hostalín (una noche y a funcionar).

Una pone la antena en la piscina  X del pueblo Y de León y los reencuentros de veraneantes del Principao se suceden. «Home, oh, qué tal te va». «Bueno, ahí vamos, pillome el últimu ERE. Toi en casa desde marzo».

… Ye lo que toca.

Pero, como antes, al asturiano metido en danzas leonesas, bañado por el sol que su tierra le niega, se transforma. Se quita la boina del cielo y se esponja. Families enteres como en los mejores tiempos del éxodo estival hacia la provincia vecina. La abuela reparte el guisu en la mesa de la piscina a fíos y nietos, que dan cuentan del platu como si fuera enero (¿quién dijo que el sol quita la gana de comer?). El tono de voz, decibelios de tres cifras. El soniquete haz pensar que son de Mieres o de la otra Cuenca, de Langreo. Bajan unos cuantos santos y engrasen el palabreru.

En fin, que ye la Asturias allegá a León de toda la vida la que pinta el fenómenos sociológico vivo en aquelles piscines y aquelles terraces.

Al calorín, al solín a tiru de piedra van los asturianos pallá de Santa Lucía.

La estampa tiene mucho de picaresca, mucho de tradición, mucho de búsqueda.

Buena gente, estos asturianos que gusten de secar en aquellos pueblos y hacer patria estival. Buena gente aquellos que los acogen con sol, vino cosechero y tierna cecina.

¿Hormigueru? Bueno, no se crean. No hay más humanidad en aquelles piscines que en San Lorenzo beach. Por ahí se anda la cosa.

¿Cuál no ye la familia asturiana que tien un pasau de escarceos veraniegos allende el puertu Payares? Cuántos abuelos compraron allí aquella casina a la que iben uno o dos meses en julio y agosto. Al mío, excursionista leonés de autobús, fartures y peña, le hubiera encantado, pero no se le logró.

Excepción de la regla ye mi padre y otros cuantos. Asturianos de esos que dicen que «ta muy guapo y muy fresquín» cuando el cielo regala nubes y hasta unes gotines en verano. Que bajo el sol, en vez de secar, se secan. De todo hay en la viña del señor.

Menda Lerenda, hija de uno y nieta de otro, híbrida de ambos, se vende a León cada vez con más alegría y frecuencia cuando el verano se olvida del Cantábrico. Aquello ye auténtico.

La escuela de Asturias El Bibio diseña y aplica con éxito una innovadora metodología que propone llevar la ópera al currículo de Educación Infantil

  • 70 alumnos de 3 a 6 años participan con éxito en la iniciativa Ópera prima del centro educativo El Bibio, modelo en el aprendizaje creativo a partir del arte y ahora también de la música
  • Los excelentes resultados del proyecto contribuyen a desmitificar la ópera como territorio cultural de adultos y certifican su gran valor como instrumento para trabajar otras disciplinas, capacidades y valores de la etapa educativa de Infantil

NOTA DE PRENSA/ Gijón, 13 de junio de 2013.- ¿Quién dijo que la ópera es patrimonio de señores distinguidos que peinan canas y visten elegante? En la Escuela Laboral Infantil El Bibio de Gijón bien saben que no es así, que un niño de 3 años entiende, conoce y disfruta en plenitud de la ópera “incluso más” que un adulto. El éxito pedagógico del innovador proyecto educativo desarrollado este curso escolar por el centro con los alumnos de Infantil (3 a 6 años) en torno a este género musical no deja lugar a dudas. Ópera prima de El Bibio es un proyecto pionero en el ámbito nacional en la apuesta por ópera como instrumento para abordar y desarrollar, de la primera a la última, todas las capacidades y destrezas curriculares de esta etapa temprana.

Turandot interpretando en El Bibio

Turandot interpretando en El Bibio.

El 200 aniversario del nacimiento de Giuseppe Verdi y Richard Wagner inspiró a esta escuela de metodología constructivista y amplia experiencia en la educación desde y con el arte en edades tempranas a emprender, con la colaboración de la Escuela de Música de Viesques de Gijón, el que ha sido su primer proyecto de trabajo en torno a la música.

La pintura, las artes plásticas en general, son viejos conocidos de los alumnos de El Bibio, acostumbrados a aprender creando, experimentando y descubriendo entre las carnavaladas y mascaradas de Roberto Díaz de Orosia, la sofisticación de Gustav Klimt o las vanguardias del Museo de Arte Moderno de El Bibio (proyecto MAMBI).

Un cambio. El centro apostó por un lenguaje artístico nuevo y, asesorado por la Escuela de Música de Viesques, eligió la ópera. Y así, sustituyeron los pinceles, las pinturas y los lienzos por arias, coros y teatro.

Continuar