Metafísica de la estafa

Me acabo de enterar de que «estafar» es una palabra polisémica. «Estafar» es la «acción y efecto de estafar» –y, desde el punto de vista del Derecho, el «delito consistente en provocar un perjuicio patrimonial a alguien mediante engaño y con ánimo de lucro»–, pero «estafa» es también el «estribo del jinete».

Podríamos reducir la polisemia hasta hacerla desaparecer, porque, en realidad, los dos significados apuntan a causar la jodienda (con perdón) al paisano o al equino.

Estafadora.

Si, jugando, le cambiamos una letra, de «estafa» pasamos a «estofa», vocablo también polisémico (esta rica lengua nuestra). «Estofa» es un tipo de tela, pero también significa «calidad, clase». Esta segunda acepción es prima hermana de la primera acepción de «estafar».

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La maleta

maleta

En unas maletas, cabe una vida;
en otras, ni una semana entra.

No se halla en la maleta,
sino en el viajero,
la diferencia.

¿Huyes o escapas?
¿Cambias o tanteas?

Elige bien el motivo,
busca la certeza:
a la evidencia aceptada,
le vale cualquier maleta.

 

Me lo dijo un támpax

Por razones de fuerza mayor, me veo obligada a comprar unos tampones de marca pija, es decir, con pedigrí, en vez de los marca Pichurrín habituales. La excepción me sirve para comprobar que, desde los tiempos del Paleolítico en que esta consumidora utilizaba los caros hasta la época actual, entregada la lista de la compra a la marca blanca, el producto ha cambiado un potosí. ¡Carayo!, si da pena hasta usarlo. Qué monada de packaging, oigan. Apetece ponerle una cadenina y llevar el támpax de colgante. Diseño: con el mandamás de la industria hemos topado. Estás demodé, terapeuta: te calcaron unos tampax de diseño. Vives en el Pleistoceno… ayyy.

Es el tiempo de las formas, el turno del envoltorio del caramelo. Con la estética hemos topado. El contenido huele a rancio y, si hay que tragarlo, que sea estético, por-fa-plis.

Ven para acá, que te doy un besito.

Ven para acá, que te doy un besito.

Empieza a fastidiarme el empleo del apellido «de diseño» para dar valor a cualquier artículo de consumo. Amén de que se está pervirtiendo el concepto para denominar a cualquier objeto de pinta dudosa (algo así como lo de llamar «abstracta» a cualquier patata de obra de arte).

Los complementos que molan para adornar nuestra anatomía han de ser de diseño. Mis vestidos no son raros (no tienes ni idea, piltrafilla): son de diseño. Ahórrate el invitarme a tu casa si los muebles y la decoración no son de diseño (espero que tus padres también lo sean; y la niña). ¿Qué a qué sabe ese plato? Tú pruébalo, verás que rico, que es de diseño. ¿Me prestas a tu novio de diseño?

Si no diseñas, deja que te diseñen. Es-teta.

#diseño

 

Era teícola

Fervinches, brebajes, hierbas en orgía y con exótico atrezzo están hoy en boga entre los cafeinómonos tránsfugas en este país.

El té «es más sano», dicen. Y allá vamos todos los excafeícolas en desbandada.

El té está de moda, sí, por si no se habían dado cuenta. En el office del curro, en la alacena de la cocina, en los blogs de vida sana. Hasta las niñas (culpa de Alicia) piden cestitas con la parafernalia de recipientes en su lista de los Reyes.

Teícola.

Teícola.

España está cambiando. Se está volviendo teinómana. De aquí al Brexit, un paso. Si Juan Valdés levantara la cabeza…

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Tú, conmigo

Larga vida al libro, camaradas

Asomé al mundo y un señor lo registró en un libro.

Desde mis primeros recuerdos, hay uno junto a mi almohada. Compañero en mis noches: ángel y amante.

Tuve hambre y me zampé sus letras. Dulces, agrias, insípidas… he probado de todas.

Sentí sed y la sacié con sus conocimientos. Algunos colocaban.

Hube de labrarme el porvenir y allí estaban ellos, los libros, herramientas.

A mi alma tocaron desamores, lutos y otras penas. Me salvó mi terapeuta de celulosa, paño de lágrimas, medicina, mago.

De mi vida nacieron otras. Había que escribirlo. ¿Dónde mejor que en sus páginas?

Han llegado a ocupar, dentro de mí, tanto sitio… que ahora alguno quiere salir ;-)

¿Y en la despedida? Dejadme arder con uno, para que sus cenizas, fundidas con las mías, se lleven el frío.

Yo me iré, pero él SE QUEDA.

…Todavía el mundo va a tener remedio.

Amor libris

#DíadelLibro

 

Otras loaterapias en clave de libros:

«La literatura, un 10»

¿Viejos y sabios o viejos e ignorantes?

Dice la RAE, que no es dada a muchas metafísicas, que las personas —seres orgánicos— crecemos cuando vamos «en aumento», es decir, cuando vamos ganando «estatura». Se trata, por tanto, de un crecimiento absolutamente involuntario. La voluntad se necesita para elevar esa otra estatura, que no se toca y que se extiende por dentro, por mucho que el crecimiento interior tenga un componente, grande, de azar, de destino, que escapa, en consecuencia, a nuestro control.

El crecimiento personal se relaciona directamente con el aprendizaje y ya sabe que se aprende de lo bueno.. y de lo malo.

Creciendo.

Creciendo.

Para crecer en dirección al éxito, sostienen los teóricos del comportamiento que hay que salir de la zona de confort, vencer el miedo, adentrarnos en la incertidumbre y, así, emprender nuevos retos fuera de ese espacio de comodidad que dominábamos.

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Premiada

… tras una tarde de cuento

La pasada semana la terapeuta, en calidad de escritora amateur de cuentos infantiles, acudió a leer los dos últimos de su cosecha a los alumnos del segundo curso de Primaria del Colegio La Asunción, en Gijón. Mi maravilloso público me ha agradecido el cuentacuentos regalándome decenas de dibujos de su creación, con mensajes preciosos que me quedan grandes.

Totum revolutum de dibus.

Totum revolutum de dibus.

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Asturies: economía de estaciones

«La primavera, la sangre altera». Aquí arriba los únicos que nos alteramos somos nosotros porque la primavera no viene.

La estación ansiada pasa de largo por estas latitudes. Ya lo decía mi güela: n’Asturies, del invierno pasamos directamente al verano. Ansina ye.

La parte positiva de esta ausencia es que nos libramos de la astenia primaveral, la depre y otras chungueras que la de Vivaldi trae consigo para algunos congéneres. En la astenia —eufemismo de «flojera», de «tar gachucu»— no caeremos, pero, en su lugar, nos entra una mala H con este plantón que la primavera nos da….

Primavera en el NortePrimavera en el Norte.

Ahí estamos todos volviendo a sacar el abrigu (que ya habíamos retirado hasta el invierno siguiente) con ese rayín de sol que nos cameló con su rácana caricia. Anda que no somos bobonos ni na por aquí arriba.

Yo creo que a los guajes, en la clase de Llingua, o en la de Cultura asturiana, teníen que enseñay-os que aquí no hay más que tres estaciones: Branu, Seronda e Iviernu.

Y, si me apuráis, y ayúdame el cambiu climáticu a reforzar esto que digo, na más que dos: Branu e Iviernu y puntu pelota.

Somos así de chulos.

Otras reflexiones sobre la primavera en terapia de letras:

Rollito primaveral

 

Señoritos

Nació este blog para compartir algunas certezas de la vida vivida. Algunas de esas certezas te esponjan y otras te arrugan. Frente a estas últimas, las certezas chungas, no queda otra que tirar de bizarría y pateleta. El derecho a la pataleta, tantas veces reinvindicado en Terapia de Letras. Qué sería de esta terapeuta de palo sin él… Una escena costumbrista (qué pena no haber tenido cerca a Goya para inmortalizarla) contemplada a mi pesar me lleva hoy a ejercer nuevamente este derecho. O eso…. o echarle las manos al cuello al protagonista. Sin duda, escribir esta terapia resulta bastante más inocuo.

Marrano

En pleno siglo XXI (qué manoseada tenemos esta expresión), sigue habiendo señoritos en este país y sus feudos. Fíjense, hasta en la tierra del minifundio, donde esa raza no prendió tanto como en las faldas de España. Señoritos que tiran la mierda al suelo y, al verse afeados, la ponen a cubierto, para que otro la recoja. Lo peor es se jactan en voz alta de su hazaña. Líbrenos Dios de estos fracasos educativos con piernas (¿o serán patas?) que algunos de nuestros congéneres crían en sus casas. Porque tras el gesto, incívico y prepotente del marrano, veo unos progenitores de esos a los que habría que retirar los puntos del carné de padres. Vaya fiasco de hijo, vaya fiasco de padres. Líbrenos Dios, repito, de calentar esos nidos.

Si el de arriba (o el de abajo), castigan, que apunten hacia estos pijos del XXI. Si los jefes del destino aceptan sugerencias, que anoten una: que el camino lleve a los señoritos a limpiar la mierda ajena para ganarse la vida, ya verán lo que presta.

Educación, respeto y humildad hacen persona.

Si tras leer este post, piensas que tu abuela, tu madre, tu padre, se hubieran avergonzado de ti si hubieses sido la inspiración de esta historia, enhorabuena. Es que han hecho un buen trabajo.

¿Tienes una oveja roja en tu familia? Ojito…

Ni las negras ni las moradas. Las ovejas chungas son las rojas. Lejos de ahogarse en su propio veneno, saben echarlo muy bien hacia fuera y causar indignación, queme, impotencia y dolor, por este orden riguroso, allá donde meten sus pezuñonas

Qué complicado es cuando el diablo te pincha con la tridente (repetidas veces y en las partes altas y bajas) dominar los instintos. Esas máximas de «no hay mejor desprecio que no hacer aprecio», «no te rebajes a su nivel», «no le entres al trapo, que es lo que desea» se tornan difíciles de aplicar en esa tesitura.

Siempre he tenido claro que, cuando una mala persona quiere hacer el mal, no hay forma de impedírselo. Si un tío quiere entrar allá donde sea con una pistola y causar una carnicería, no hay política de seguridad ni policía ni mucho menos concepto sobrehumano (justicia, ética, moral) que lo impida. Es muy fácil hacer el mal. En el mundo grande, en el mundo pequeño; en la política, en la empresa. En la familia.

Engendro híbrido de demonio y oveja roja.

Engendro híbrido de demonio y oveja roja.

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