Notre Dame

Llora el Sena.
Llora la Cité.
Llora el Pueblo.

Tiznado de dolor,
Quasimodo se balancea entre el fuego.
Esmeralda, gitana buena,
acuna su pena.

Sopla Nuestra Señora
y las llamas tornan en polvo,
rojo da en negro.

Alivio en la santa misa.
No hay sitio
para la alegría
en los bancos de madera.

Renacerás, Notre Dame.
Víctor Hugo,
desde las nubes,
volverá a bautizarte
en tu nueva era.

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