Reflexionaba recientemente en una entrada de TERAPIA DE LETRAS sobre lo enervante y feo que es que los demás pongan limitaciones a nuestras capacidades, tesón y objetivos. «Lo consiguió porque no sabía que era imposible»  es una frase que hizo suya la piloto María de Villota, desaparecida el pasado 13 de octubre de 2013 a consecuencia de las secuelas físicas que le dejó el terrible accidente que sufrió el 3 de julio de 2012 en Cambridgeshire (Reino Unido) mientras realizaba unas pruebas de aerodinámica para su equipo. La hija del también piloto Emilio de Villota aplicó esta expresión en su vida de superación y lucha, primero para convertirse en piloto de pruebas, y luego, para encarar con garra la nueva vida que se le abrió tras aquel duro golpe.

Esa frase aparece en su libro. Me ha calado esta obra: La vida es un regalo (Plataforma editorial, 2013), publicado tres días después de su fallecimiento…. Y eso que se sale de mis gustos lectores.

 

Portada del libro «La vida es un regalo».

Portada del libro «La vida es un regalo».

María de Villota es una mujer que me ha tenido interesada desde el minuto 0 en que escuché cómo la entrevistaban en un magazine informativo de la radio unos días antes del accidente; hasta entonces era para mí una desconocida. Luego sufrió aquel contratiempo brutal que encogió al mundo del motor, con el que, sin ser experta, simpatizo, y la noticia de su muerte me mantuvo shock varios días…

Curiosidad por aquella profesional que sonaba segura, luchadora, que sabía de qué lado estaba y lo que quería, de dónde venía y adónde iba… y con un discurso limpio; nada de presuntuoso había en él.

Quise saber de su historia. Regalé el libro… y me lo acabé leyendo yo.  La vida es un regalo es como la mayoría de obras género: técnicamente correcta pero sin concesiones de forma para lectores exquisitos. Es la historia de una luchadora que (eso me gusta) no alardea de «mujer batallando en mundo de hombres». María de Villota se consideraba piloto, no mujer-piloto…. Lo que no quiere decir que, obviamente, no fuese ambas cosas y que esa realidad, y cómo la encaró, se cuenten también en la obra.

Una peleona con mucha fuerza que no creía en las limitaciones personales, como introduje.

No entra la deportista al trapo en la narración en la polémica sobre las causas del accidente… Deja caer sólo responsabilidades, pero sin echar lodo: elegancia.

El mensaje de la publicación apunta cien por cien a vivir la vida según nos viene.

Esa frase de  «lo consiguió porque no sabía que era imposible» es prima hermana del «querer es poder» de toda la vida, expresión que múltiples terceros y las circunstancias adversas se empeñan en impedir que materialicemos… pero yo sigo creyendo en ella.

Simpatía

Pienso que María me habría caído bien. Me quedo en la admiración y en el modelo… Las limitaciones que los demás, que el mundo, nos ponen hacia nuestras metas… están para saltárselas.

Decía su padre que su hija hubiese pisado fuerte en cualquier disciplina a la que hubiese apuntado, porque «el secreto» estaba en ella, en su enorme fuerza y tesón, que se palpan desde niña en varias secuencias de su vida narradas en el libro.

La emoción es inevitable al acabar las páginas… porque ya se sabe, antes de empezar a leer, que esta historia tiene un final triste. Me quedo pensando que la mayoría nos hubiéramos hundido en su situación. María perdió un ojo y se sometió a duras operaciones para reponerse de los graves daños en el cráneo y cara que provocó el fatal impacto. Los médicos dijeron que su supervivencia y la lucidez con que respondió a las intervenciones fueron «un milagro».

Si estas secuelas son difíciles de llevar para cualquier persona y mujer joven, imaginemos para una deportista de élite. El humor que ella demostró, las frustraciones que se tragó, su empeñó en seguir luchando contra las limitaciones de su estado para seguir «trotando», ir a la playa, reunir a los amigos, ayudar activanente  a niños enfermos, etc, en poco más de  un año, el que medió entre el accidente y su muerte…

María de Villota no paró. De luchar y de VIVIR.

Homenaje de TERAPIA DE LETRAS

Sirva este humilde post de homenaje a una mujer que me habría gustado conocer y cuya historia y filosofía de vida me han atraído. Tiene doble mérito (el suyo) conseguir esa atracción cuando la lectora no lo es ni de biografías ni de libros de autoayuda/superación.

Veo en Internet que su twitter sigue de alta y encuentro otras huellas de su identidad digital… Me detengo. No es el morbo lo que me mueve.

Envío un paquete de terapia de letras con fuerza, consuelo y orgullo para su familia, si este junta-letras llega hasta ellos.

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.