Márgenes

Respetar los márgenes importa mucho. Por los márgenes transitan deseos, mejoras y asuntos pendientes. Un lugar relevante, pese al desprestigo semántico que a los márgenes les causan amigos léxicos como quedarse al margen y el propio verbo y su adjetivo, marginar, marginados.

Acurrucarse en los márgenes de la vida, marginados, puede ser inteligente, ya que no siempre es glorioso lo que llena el espacio destinado a escritura. Yo cada vez veo más pachurrio ese relleno, se lo confieso.

Maestros de la vieja escuela defienden a capa y tijera los márgenes en la redacción de exámenes. Conozco alguno buen sastre en esta exigencia: margen violado, punto quitado. Y ahí va y que te preste, que decimos en Asturias.

Margen es una de esas palabras hermosas, que se presta a la poesía y al arte de la titulación. Mujeres al margen. En el margen de la ley. Goles al margen, me viene a la cabeza el título del libro de mi amigo el periodista Chema González.

A estas alturas de la novela, me descubro cómoda en muchos márgenes de la andada, mirando a la mayoría escribir la letra del interior. En mi sitio, aunque más sola.

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