Los Miserables: «Mamá, quiero ir a ese casting»

Las niñas quieren ser princesas…. Y también cantantes… y bailarinas.

Jugando con el Estudio de Televisión de las Barriguitas una niña pequeña pregunta a otra menos pequeña:

-¿Qué es un «catin»?
-Pues donde te presentas para poder ser cantante.
-Ah.
Estudio de TV de las Barriguitas, con el área para castings al fondo.

Estudio de TV de las Barriguitas, con el área para castings al fondo.

Por ahí van los tiros. Un casting es, según el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española (RAE), una «selección de actores o de modelos publicitarios para una determinada actuación».

Cuando se trata de castings infantiles planea el prejuicio de las madres que se mueren por que su niña mona salga en la tele o se suba a las tablas a toda costa. Alguna de esas cabezas huecas ha habido y habrá, pero son la anécdota (queremos creer) del espectro.

Detrás de estos procesos hay niñas y niños que son quienes piden a sus padres que los lleven a este o aquel casting porque les hace ilusión y quieren probar. Chapó: el peque sabe lo que quiere… o así lo cree. Si en nuestra mano está el encargo, adelante; se trata de un juego, de una experiencia más.

Camiseta del casting para el musical «Los Miserables».

Camiseta del casting para el musical «Los Miserables».

Un juego natural, bien organizado, sencillo… fue el casting que recientemente, el pasado 25 de febrero, se realizó en el teatro de la Laboral de Gijón para elegir al personaje Eponine del Musical Los Miserables.

Expectación, pero no nervios ni competitividad ni celos entre las candidatas. Bendita infancia… que todo eso feo llega luego… Padres y madres del montón, corrientes y molientes. Buen rollo.

Niñas esperando para el casting de «Los Miserables» en Gijón.

Niñas esperando para el casting de «Los Miserables» en Gijón.

Jugar a ser artistas cuando ya lo son… Cada una de ellas lo es, única e irrepetible, para quienes más la quieren.

Otra cosa es que el amor ciegue, mas en este caso es ceguera comprensible.

Para las mamás y los papás debutantes… también fue toda una experiencia. El ambiente sano ayudó a que no se sintiesen bichos raros, ni avivadores de ínfulas.

Qué tendrán los escenarios, el cantar y el bailar… que no hay niña que no sucumba y en algún momento sueñe con ser prota en ellos. Benditas ellas y benditos los padres que alimentan sueños pero a base de fruta, no de caviar prohibitivo.

Pobres niñ@s cuyos padres bailan por Internet detrás de los portales que aglutinan castings a doquier por toda la geografía en busca de esa fama… ¿fama para los vástagos cueste lo que cueste…. o para los progenitores?

Perseguir sueños es bello, (a veces) divertido y hasta educativo… Pero deja de serlo cuando se pierde el Norte, ¿no?

3 comentarios en “Los Miserables: «Mamá, quiero ir a ese casting»

  1. No te creas que son tantos los que quieren participar, de todos a los que les comenté que iban a “audicionar” aquí para los miserables, fueron minoría los que mostraron interés.
    Yo recomiendo a todos que lo intenten, porque la experiencia del escenario, para los pocos que la consiguen, es mágica, y te la quedas para siempre.

    Por cierto que – cosa rara – parece que en este contexto el anglicismo está a la baja. Últimamente la batalla casting vs audición se está decantando por la última. Y el golpe de gracia se lo está dando precisamente el medio del que menos cabría esperarlo: La tele, con el programa “La voz kids” y sus “audiciones a ciegas”. Si hace semanas alguien me llega a decir que telecinco limpia y da esplendor … me caigo de culo.

    • Quizá desde fuera del ámbito de la música y/o la interpretación un «casting» se ve como algo lejano y de ahí ese desinterés general. También están luego los prejuicios…
      Coincido en esa «magia» que comentas. Magia, sueño… Claro que sí. Y si en nuestra mano adulta está, dentro de lo razonable, ponerles en el camino… pues para eso estamos, ¿no?
      Ciertamente «La voz kids» está haciendo mella entre los peques con inquietudes artísticas. Bueno es que la tele aproveche su poder y efecto imán para «limpiar y dar esplendor», como indicas… Aunque no nos engañemos… detrás hay intereses poco mágicos y soñadores.

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