Literatura como terapia: un 10

Si un@ no consigue evadirse de sus penas, hacer paréntesis en su ru-rú vitalicio, mediante la lectura de un buen libro (buen libro= el libro que te gusta a ti… que igual no es un García Márquez), es que se encuentra en fase terminal. Más vale que l@ echen a los buitres (a él/ella…. No al libro). Porque no hay terapia más sana y edificante, se mire por dónde se mire.  Esas páginas, de celulosa o de kilobytes, tienen más mano izquierda que el mejor terapeuta argentino.

Libros

¿Dije «se mire por dónde se mire»? Pues vamos mirando:

  • Terapia sana la lectura. Vicio de los recomendables. No nació el humano, el experto de cualquier palo, que no recomiende leer. Es tan bueno que debería estar prohibido… Y lo está… tristemente para algunos, véase las mujeres, en aquellos países donde al poder le interesa alimentar la ignorancia.
  • Terapia íntima. Disfrute personal, de mí conmigo. Tus lecturas (cuando das con las tuyas, insisto) te reconfortan, te reconcilian contigo mismo, te reafirman en tus valores y tu camino, te reposicionan en tu lado. La sacudida-The End que experimentas en un encuentro con un libro atractivo que se ha portado es igualita que la de un orgasmo. ¿O no?

  •   Terapia cultural. Alimento cultural, sí. Los libros son cultura. Cultura somos tod@s, no una élite. Enfatizemos el concepto de cultura como aquello que nos hace crecer por dentro, sumar saberes en todos los frentes y aplicarlos con respeto a la libertad del otro para hacer pueblo y, la vez, abrir la mente al mundo, a otros mundos más allá del nuestro.

Lectura saludable.

  •  Terapia económica. Que si no hay un duro para pasar por caja… están las bibliotecas públicas. Tan necesarias, tan especiales, tan geniales… Y con tanta bibliotecaria borde y amargada… ja ja. Tenía que decirlo… Debe de ser que yo no he tenido suerte a lo largo de mi vida lectora en esos espacios públicos.. pero topo con cada una… que invita más a picar piedra que a sobar libros… #enfin.
  • Terapia educativa. La literatura entretiene, informa… y forma. Como el buen periodismo. Por eso literatura y periodismo hacen tan buena pareja y sus practicantes, de un bando y otro, son tan infieles entre sí. Los cuernos del periodismo con la literatura y viceversa son pan diario desde antiguo.
  • Letras con lupaTerapia intergeneracional. El afán lector se cría porque sí; no es imprescindible un modelo lector cercano, familiar. Pero también se mama. Insuflemos a nuestros cachorros el amor por los libros. De quien lee… se puede esperar algo. Les forma, les motiva, les enseña a escribir bien y a hablar bien… capacidades tan importantes en la vida y para la imagen personal. Tan escasas, ambas (buena pluma y buen verbo) en estos tiempos digitales. Estoy convencida, años ha lo mentó mi primer profesor de redacción, Octavio Aguilera, que para escribir buen castellano hay que leer buena literatura castellana. Hay que leer a Delibes.
  • Terapia decorativa. ¿Habrá algo más guapo que una casa llena de libros? Hombre por Dios… Y lo bien que lo pasan el polvo y los bichinos allí entre celulosa. Hummm. No dejemos que los parásitos se atrincheren en nuestras novelas, diccionarios, libros de divulgación, poesías… ¡Movimiento!

Letras tendidas

Feliz Día del Libro. Benditas letras. Si «la radio es el sonido de nuestra vida», la literatura es nuestra vida contada con letra escrita… y que sea con buena letra, con la materia gris del abecedario, más allá del buen trazo.

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