«Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo» son frases quemadas, de tan hechas, repetidas diciembre tras diciembre con ligereza. En el uso social, no suele haber sentimiento cuando de ellas se tira y en el cercano, en el íntimo…. pues nuestro círculo bien se merece un mensaje menos manoseado; si no a la carta, al menos grupalizado.

El mensaje navideño es vacío si se pronuncia porque toca, porque sí o porque lo manda la tradición. Tiene que ser sincero y apetecido. Si no, pues mejor el silencio que la conmiseración, el peloteo o, peor lo pongo, la falsedad.

Cuando los tiempos no acompañan, como sucede en este país a quienes no están entre los enriquecidos de la crisis ni los «virgencita, virgencita que me quede como estoy», ojito con lo de soltar alegremente un «Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo», porque esas palabras pueden ir a llenar la copa del escepticismo, la amargura o la desgracia del que los recibe. Propongo alternativas neutras, más abiertas y ¡más originales, por favor!

¡Suerte!

¡Suerte!

Cuando apelo a la originalidad, a la creatividad en el mensaje… me acuerdo de algunas empresas y sus postales de Navidad. Si tras un diseño gráfico de aupa, me plantas un «Próspero Año Nuevo», me matas. Igual es que en el último ERE se han cargado a todos los creativos, pero cachis, que la explotada y sobrecargada secretaria de dirección también habrá nacido con el don de la creatividad, que lo tenemos todos toditos de serie, de nacimiento, aunque en la escuela española se afanan en tornar la creatividad en mediocridad estándar. Clon-clon-clon.

En fin, que es cuestión sensible la de desear este año felices fiestas, porque no hay muchas familias para tal jolgorio ni están  los ánimos para visualizar el famoso «próspero».

Chapó que los optimistas y los espíritus inasequibles al desaliento lancen mensajes de felicidad y prosperidad a cada ser viviente que se topan, pero con el resto de mortales, los asequibles al desaliento, las montañas rusas, los apaleados por el desempleo, los descreídos y los de la eterna crisis existencial… mejor tiramos de otras frasecitas. Gestos y acciones también valen, no lo olvidemos. Ya saben que una mirada, una caricia, un abrazo, un ¡meneo! o un favor, en corta o larga distancia… valen más que mil palabras. ¿O era una imagen?

Y si ahora te deseo «feliz navidad», pues igual me envías contra el blog un ejército de renos cachas cabreados (y harías bien).

Mi mensaje hoy es de agradecimiento por seguir, compartir, comentar, gustar… en esta vida virtual, esta blogosfera, que tiene sus cosas buenas, porque devuelve satisfacción, echa lazos y los aprieta. Reafirmamos, renovamos, aprendemos y crecemos con estas interacciones.

Así que, para quienes quiero, quienes aprecio y estimo y quienes admiro, mi pasado, mi presente y mi futuro:

  • Asideros para  frenar la caída por esa pendiente prolongaaaaaada por la que nos han echado a rodar los que cortan el bacalao.
  • Suerte, mucha suerte, porque la necesitamos y … la vamos a necesitar.
  • Energía, tesón, amor propio.
  • Y … que corra el aire para encarar el 2014 ;-)
Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.