Fush-fush

Hay un preciado antídoto contra el bajón extremo, la desesperanza y la depresión que yo llamo «fush-fush». Tenlo siempre a mano como colonia, para noquear los demonios propios, o como ambientador, para espantar los circundantes.

No es fácil de encontrar en el mercado del marketing yuppie-guay.

Es muy custom: no funciona igual con todas las cabezas (caprichosillo). Vamos, que no se trata de un remedio universal, advierto.

Va con los tiempos: es low-cost. Tan low-cost que no cuesta nada (de dinerito).

Fush-fush en formato spray.

Fush-fush en formato spray.

Presentación

Se distribuye en dos formatos: en frasco y en spray.

El primero es para ser consumido a chorro limpio, para estados próximos a «ábreme el balcón, que allá voy». El fush-fush en spray, en cambio, es para batallas interiores más moderadas. Penetra fácilmente y se absorbe y es de lenta liberación. A chorretón es más agresivo; coloca en un plis, pero sus efectos son más efímeros.

El fush-fush huele a rosas y es sabroso. El insípido eres tú, quien lo toma. Absténgase los resalaos por despilfarro de recursos.

Puedes adquirir unas dosis en una sesión terapéutica (de esas de arreglar el mundo) con un buen colega, mientras sacas jugo a la vida con cualquier tipo de exprimidor, en una jornada de trabajo bien hecho…. Pero si quieres el frasco pa-ti-pa-siempre, para rociarte en fush-fush un día sí y otro también, la mala noticia es que no hay dónde comprarlo. La farmacia la llevas dentro de ti.

Fluye, aparta los problemas, adáptate, ve la botella medio llena… Sí, todo eso que nos dicen los terapeutas (los de verdad, no las de palo). Sacude la cabeza varias veces para mandar al garete los taladros mentales, cierra los ojos y repite varias veces para dentro «fush-fush».

¿Viste qué fácil?

Pon fush-fush en tu vida…. Y cuando lo hayas conseguido, vuelves a entrar en este blog y me lo cuentas, para enseñar a la mensajera a convertirse en usuaria. Que una tiene la patente nada más.

El fush-fush nació en el año 2013 en un lugar del Cantábrico de cuyo nombre no quiero acordarme (ahora) y tiene mucha culpa de que TERAPIA DE LETRAS  exista en la blogosfera.

En directo desde MARKETING PERSONAL (estrenamos hoy sección; no sé si os habíais dado cuenta :-)) .

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