Fuenteovejuna

De esta crisis solo saldremos unidos, juntos. Desde la empatía, desde la implicación personal, desde la ayuda y el respeto. Querido Lope, haznos una señal…

A medida que la coyuntura pandémica se extiende y la incertidumbre campa a sus anchas por el país y sus rincones locales, la crispación social crece. Ciudadanos contra ciudadanos. Ciudadanos sabios que conocen la solución para una gestión eficiente de este colapso desazonador.

Ciudadanos que ladran a sus vecinos y afean su conducta, que se erigen en modelos de comportamiento anti-covid. Esos que llenan las redes de críticas colectivas, de acusaciones contra un sujeto global, que es «la gente», los «políticos», «la juventud»… Que dan lecciones en la calle, que insultan.

El otro día una persona que estimo, a quien tengo por humildísimo prescriptor de la Cultura en Gijón, persona con talante positivo, de las que aportan y bien, concluía que vamos a dejar a nuestros jóvenes un mundo peor que el que nosotros encontramos. Ya lo estamos haciendo. Esa aseveración es presente.

Ya no por los abusos de poder, la corrupción, la ineptitud y egoísmo de nuestros dirigentes, las agresiones al propio planeta Tierra. Tristemente ese negro manto lo tenemos asumido. Costará romperlo. Lo seguiremos o lo seguirán intentando, a ver si, en una de estas, cambia de color, y triunfan algunas mujeres y hombres capaces que contagien su diálogo al resto. Cuesta creer que así sea, basándonos en la experiencia reciente y también de siglos, pero el futuro siempre está por escribir. Ojalá.

Lo que más me preocupa es esa falta de empatía, esa ceguera de la viga en nuestro ojo que ve pajares en el ajeno.

Es tiempo de limpiar las redes, el ambiente, de esos mensajes que azuzan a los hombres contra los hombres, de lanzadores de veneno global. De sacarlos de nuestros muros.

De esta crisis solo saldremos unidos, juntos. Desde la empatía, desde la implicación personal, desde la ayuda y el respeto.

Sinceramente, amigos, conciudadanos, estoy harta de los hijos de vecino que, se erigen, por autoiluminación espontánea, en médicos, gurús, políticos… para abonar el ambiente con estiércol e inventar soluciones desde la ignorancia, la falta de humildad, el ego.

Repito: solo saldremos de esta en modo Fuenteovejuna. Querido Lope, haznos una señal…

Vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro


[Centro Virtual Cervantes] Significado: «Con mucha facilidad nos damos cuenta de los defectos ajenos, cuando los nuestros pueden ser mayores».

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