Un docente y músico a quien estimo me advirtió una vez de que «el oboe es un lobo con piel de cordero»; eso sí, «precioso» y distinguido dentro de la orquesta o la banda. Está claro que este instrumento no pasa desapercibido dentro del conjunto.

Por su parte, una oboísta amantísima, igualmente estimada por esta terapeuta de palo, me animó a no tenerle «miedo» a este carismático del viento madera. Algunas de sus certezas y sensaciones reveladas forman parte de esta musicoterapia que dirige su batuta hacia el oboe.

Oboe

Vamos a ponerle adjetivos al protagonista:

Oboe aprendizaje 1

Oboísta: el aprendizaje.

  •  Versátil. Lo encontramos tanto en la banda de música, como en la orquesta sinfónica, en la música concertante y en la música de cámara.
  • Clave. Especial. Distinguido. Líder. Es el instrumento con el que afina toda la orquesta.
  • Penetrante, mordente, nasal. Todo eso (y, por supuesto, más) podemos decir de su timbre, sumamente expresivo. Dominado (que no tentado por iniciados), el color del sonido del oboe es suave y dulce.
  • Agreste, tierno, tímido. Porque es un instrumento melódico. De acuerdo con Héctor Berlioz, «se le confía la melodía, dialogando con la flauta».

Oboe

  • Artesanal, litúrgico. Por toda la parafernalia que implica la elaboración de las cañas para este instrumento de la familia de viento madera de doble lengüeta. No apto para manazas.
  • Caro. Donde los haya… Telita marinera lo que cuesta ya un oboe de iniciación.

Oboe

  • Oloroso. ¡Ay, las sensaciones que despierta entre sus músicos su madera de ébano!
  • Íntimo. A diferencia de otros instrumentos de viento madera, como el clarinete o la flauta, la embocadura del oboe es muy  íntima . Los labios recogen la caña, protegiéndola.
Oboe aprendizaje

El relevo: No hay buen alumno sin buen maestro.

  •  Difícil.  ¿«Patito feo» del viento? Es posible. Por la dificultad que su dominio entraña. «Pero, una vez que consigues ese sonido,… es increíble». Requiere un aprendizaje pausado y constante, pasito a pasito -que nadie espere milagros ni progresiones cual rayo (salvo alumnos dotados para virtuosos, claro)-, y un buen maestro, paciente y entregado, que ame el instrumento y sepa transmitir su esencia y  su técnica, así como inculcar al iniciado los cuidados que el oboe precisa.
  • Alto y esbelto. Instrumento delgado, elegante, tipo fino, a la par que voluptuoso (ojito, que luce cintura y cadera).
  • Presumido, coqueto. No le complace ser del montón y demanda mimos. Le gusta mostrar relucientes, brillantes, sus llaves plateadas e impoluto su vestido, con cuyas faldas juega el aire que el músico introduce por la caña.
Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.