Flaco favor le hace Antonio Tejero Díez (hijo del tristemente famoso golpista del 23-F, Antonio Tejero Molina) a la Guardia Civil para romper el rancio estereotipo negativo que perdura de este cuerpo armado por su pasado de brazo ejecutor del Generalísimo durante la represión franquista. La ocurrencia del heredero de organizar el pasado 18 de febrero en el acuartelamiento de Valdemoro (Madrid) un cariñoso homenaje alrededor de una paella a su bravo padre, con varios personajes implicados en histórico episodio del año 1981 como comensales, tiene bemoles para los ajenos, pero no para un grupúsculo de abolengo de la Benemérita que mantiene y practica la connivencia con este tipo de prebendas.

Para lavar la imagen del Cuerpo, el Ministerio del Interior ha destituido al teniente coronel Antonio Tejero Díez por organizar ese «encuentro no autorizado».

«Réquiem por un campesino español» (Ramón J. Sender). Ilustrador: José Alberto Bermúdez.

«Réquiem por un campesino español» (Ramón J. Sender). Ilustrador: José Alberto Bermúdez.

La abundante familia del octogenario Tejero evidencia la endogamia que pervive en parte de la Benemérita. Al menos cinco miembros de la familia de Antonio Tejero Molina han heredado hasta el momento su oficio: dos de sus seis hijos y tres de sus 16 nietos. Además, otros nietos han iniciado estudios o se han interesado por ingresar en el Instituto Armado.

La cara limpia

Que, por suerte,  no todo el monte de la Guardia Civil es orégano de despotismo antiguo y privilegios se encarga de recordarlo la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), quien celebra la destitución del hijísimo y apostilla que esa medida se debería haber tomado hace tiempo por las condiciones de vida de los agentes en aquella unidad (distaba Valdemoro de ser un destino jauja con el tal Antonio al frente). «En vez de dedicarse a hacer estos almuerzos, se deberían preocupar más de las condiciones de vida de los guardias civiles», afirmó el secretario general de AUGC Madrid, Francisco Cecilia, y recogieron los medios de comunicación.

Falta ahora que el Consejo de la Guardia Civil se sume a esa reprobación. No lo ha hecho.

Este tipo de noticias son rocas de acantilado en la labor de los buenos guardias por limpiar la imagen de la Benemérita y difundir sus nuevos aires. A romper estereotipos negativos les ha ayudado Lorenzo Silva al dar vida sobre el papel de ficción a Vila (Rubén Bevilacqua)  y Chamorro (Virginia Chamorro), los protagonistas de su estupenda saga de novela negra.  Silva pinta un cuerpo de tricornios por el que campan perfiles cultos, universitarios con inquietudes y bien-educados, humanos,  lejos de la zafiedad y brutalidad que nos devuelve la no ficción de posguerra.

Las entrevistas realizadas al escritor coincidiendo con la publicación de cada una de sus novelas han dado a esta sociedad varios titulares a favor de la imagen moderna y culturizada del cuerpo, además de poner en valor la labor contra el crimen y en beneficio del pueblo que la Benemérita ha venido haciendo a lo largo de los años. Que uno no quita lo otro.

Se entiende que esta visibilización de la acción positiva de la Guarda Civil es bienvenida desde dentro para contrarrestar esa otra imagen de torturas y criminalidad que practicaron impunemente durante la cruda represión practicada por el Caudillo. La herencia de aquellos tiempos recientes, de asesinatos y persecución sobre los perdedores de la contienda española siempre estará presente en este Cuerpo, pienso, mientras este país no pierda su memoria.

Niños jugando a Tejero

Quienes nacimos en los 70 en el 81 jugábamos a escondernos bajo los pupitres de clase cuando uno de los compañeros gritaba «todos al suelo que viene Tejero». No teníamos ni idea de lo que aquella frase significaba ni de su contexto, pero lo supimos de mayores. A muchos de nuestros padres y abuelos, si ya nos les gustaban mucho los tricornios, desde aquella dejaron de gustarles del todo. Seguramente en este episodio reciente de la historia de España pagaron justos por pecadores. Injusticia nacional. Los buenos guardia civiles tuvieron que cargar con la mala imagen que el tricornio Tejero multiplicó.

El intento de Golpe de Estado de 1981 vuelve a estar estos días de actualidad (nunca desde entonces ha dejado de estarlo intermitentemente) con motivo del fallecimiento del primer presidente de la democracia reciente, Adolfo Suárez. Y ha venido la ocurrencia de Tejero hijo de venerar a su padre en su cuartel (donde él cortaba y rajaba, que para eso era el jefe), que no del Estado, sino suyo, a reforzar esa actualidad. Luego, ese personaje que los niños vimos  un 23 o 24 de febrero de 1981 en la tele se niega a abandonar a sus 82 años el candelero (dicen que lleva una vida retirada)… Y todavía nos queda su despedida, que llegará. Esperemos que si la hacen a bombo y platillo no sea utilizando el patrimonio de todos otra vez. Capaces.

Velitas para visibilizar más a los  Vilas y Chamorros de este cuerpo armado y echar a los Antonio Tejero si queremos otra España y cerrar heridas.

 

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.