‘Efecto Suárez’: la raída dama España palpita recordando a su héroe gallardo

«Valiente», «conciliador», «carismático», «encantador»… Políticos, periodistas de postín y otros prescriptores de la actualidad vacían en estas horas el diccionario de los adjetivos buenos con que puede vestirse a un líder político, a un presidente de Gobierno, en este caso. El primero de la España libre, para más inri. En la calle, otro tanto. Nunca un máximo representante de esta nación concitó tantos amores ni admiración y tan poca animadversión.

En las flores que España entera le lanza al desaparecido Adolfo Suárez caben hasta las más prosaicas: «¡Guapo!»; esa espontaneidad de nuestro país de copla, costumbrismo español muy vigente. Y es que, por quitar solemnidad a su desaparición y al repaso histórico a su figura de peso, tenemos que admitir que Adolfo Suárez, por ser, era hasta guapo. Ese atractivo elegante y suave, de hombre encantador en el sentido más esencial de encantador, tan opuesto al modelo de machito ibérico nacional. El terror de las votantes… no nos extraña.

Héroe Suárez.

Tanta idolatría  hoy hacia este líder carismático evidencia una España seca de líderes con capacidad de entusiasmar al pueblo. «Pobriña».

Vale que eran otros tiempos, otras circunstancias históricas… pero ¿rompieron el molde después de hacer a Suárez? ¿Dónde están los líderes políticos carismáticos…. y encantadores (no de serpientes) fabricados posteriormente? Íntegros, valientes y todo lo demás.

Su jefe de prensa, el periodista Fernando Ónega, que estos días no da abasto a atender a los medios, le califica directamente de «héroe». Ahí es nada. Igual el término es excesivo. ¿Tiene un presidente que llegar a héroe para que lo recuerden y valoren como a Suárez?

«Comúnmente el héroe posee habilidades sobrehumanas o rasgos de personalidad idealizados que le permiten llevar a cabo hazañas extraordinarias y beneficiosas («actos heroicos») por las que es reconocido». No creo que a aquel hombre al que creímos conocer a través de su mirada, su porte y su mano le gustase ser recordado así (como un héroe).

¿Sobrehumano o muy humano?

Pienso que Suárez no fue un presidente sobrehumano. Al contrario, su atractivo social y político creo que radica precisamente en que ha sido nuestro presidente más humano.

Da gusto ver a esta España, rota y descreída a golpe de corrupción política, fortunas manchadas, desempleo garrafal, abusos sociales e indignidad, conmocionarse y subirse a la nube por la muerte de este hombre. Por un momento, España sueña que es otra recordando que lo fue (otra). Y eso que tanta anticipación mediática de esta muerte ha anulado el impacto natural de la noticia. Por un instante, España es también más humana.

Este líder que se fue ya hace tanto, borrada la persona en las tinieblas del Alzheimer, provoca ternura a los votantes que aún no han perdido esa capacidad (la de enternecerse) y a quienes cumplimos los 18 sin un Suárez, ni actor que se le parezca, en la cartelera de las Elecciones.

También recordemos, seamos justos, que este hombre tenía un equipo. Algunos otros hombres buenos habría a su alrededor, para que la estrella brille hoy tanto.

2 comentarios en “‘Efecto Suárez’: la raída dama España palpita recordando a su héroe gallardo

  1. Me encanta tu repaso, tus reflexiones, tu invitación a pensar, a hacerse preguntas y autocontestarse. Buen homenaje, reposado, despojado de adornos. Abazo plumilla mía.

    • Gracias, lectora impagable. Compartimos generación, estudios y algunas inquietudes y visiones, «plumilla mía». Me alegro de que te guste: puntúa doble. #afinidad

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