«Educar», de Celaya, poesía lema

Este mediodía, alcanzada por la marea de educar que todos los días nos baña, he ido a buscar a Internet una tabla, más que para salvarme, para flotar agarrada a ella apuntando a buen puerto.  Esa tabla que desde Terapia Literaria comparto es un precioso poema de Gabriel Celaya (Guipúzcoa, 1911- Madrid, 1991), archiconocido en los círculos educativos. Una caricia.

La poesía me llegó a través de una buena maestra que por suerte se ha cruzado en nuestro camino, la tutora de mi hija. Al recordar su emoción, sus lágrimas, cuando nos lo lee a los padres a principio de curso, me emociono yo nuevamente. «Los pelos como escarpias». Directo al corazón, con Udes: «Educar»:

Educar es lo mismo
que poner motor a un barco…
hay que medir, pesar, equilibrar…
…y poner todo en marcha.

Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio
de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia los puertos distantes,
hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.

Mientras en nuestro sistema educativo siga habiendo profesores que se emocionen leyendo esta poesía por milésima vez… hay esperanza más allá de las leyes y los presupuestos. Estamos en buenas manos. Pequeño guiño a nuestra profe y su vocación y sensibilidad.