Terapia de letras

Periodismo al diván

Vergüenza

Vergüenza

Vergüenza de vivir en este supuesto Primer Mundo en el que hay que dar las gracias por haber caído. Vergüenza por ser ciudadano en esta parte  -en otra no debe de ser muy distinto, porque la bola entera está hecha unos zorros-. Vergüenza de caminar en una mayoría que tiene todos los días algo que llevarse a la boca, que duerme bajo techo, que abre un grifo y sale agua. Deberíamos sentirnos afortunados, incluso alegres, por ello, pero nos embarga la vergüenza.

El drama de los refugiados sirios nos toca de cerca y copa las redes sociales, esas en las que hoy pasamos ya casi la mitad de la vida -qué digo casi….-. Por eso sacude nuestra conciencia. La mayoría de este Primer Mundo está ya acostumbrada al drama del Tercero. «Pobrecitos negritos que se mueren de hambre».  Hemos asumido su desgracia (es fácil: es ajena).  Vergonzosamente nos hemos acostumbrado a esa sinrazón.  En nuestras cabezas se ha instalado que su vida (su muerte temprana) no tiene solución… cuando la tiene.

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Anti-futboleros o «haciendo amigos»

Anti-futboleros o «haciendo amigos»

Pueden autoengañarse si lo desean, pero el espectáculo del fútbol no es más que un negocio que enriquece a unos pocos y empobrece aún más, por dentro y fuera, a las masas pobres

Si en mi ciudad existiese una famosa entidad dedicada al encaje de bolillos, con miles de seguidores y enorme arraigo local, que saltase a más altura social, sinceramente me daría igual [la hay;  que no me afeen esas señoras el ejemplo]. ¿Por qué? Pues porque quien desde aquí bloguea pasa amplísimamente del encaje de bolillos. Lógica esta expresión de desapego y, por tanto, fácil de entender. Pues el mismo razonamiento puede aplicarse para explicar mi indiferencia ante la subida ayer del Sporting de Gijón a primera división. Mentiría si dijese que me hace feliz o que me alegra la pestaña. NI frío ni calor, solo estupefacción, una vez más y hasta que me muera, ante el fervor que el espectáculo futbolístico (no me lo llamen deporte, porque de lo que estamos hablando no lo es) desata en la gente de todo pelo.

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Las caras, el voto y el 24-M: dudas y certezas de una seta consciente

Caras conocidas, caras nuevas. Caras jóvenes, caras maduras. Peinados de peluquería, cabezas donde no hay que peinar. Sonrisas Profident, sonrisas justitas. Perfiles austeros, perfiles pericompuestos. La ciudad se fue llenando de fotografías que propiciaron las preguntas formuladas por los niños y las calladas nuestras -esas preguntas hacia dentro: ¿de dónde habrá salido éste? ¿Qué intereses tendrá para involucrarse en esto? ¿Por qué esta otra no se retira ya?,  etc.

Cartel electoral. Retrato de candidado.

Cartel electoral. Retrato de candidado.

Desde la pegada de carteles,  la  imagen de los candidatos nos persigue en la calle desde farolas, cajas de registros, paredes varias y hasta contenedores de basura. También la voz de sus partidos, a megáfono abierto y motorizado. A mi niña una formación palítica le dio un globo con palito y todo (yo ya estoy comprada: soy fácil);  se nos explotó:… no sé si eso quiere decir algo.

Puedes pasar de los mitines y de leer los pasquines propagandísticos, incluso evitar el contacto con los medios de comunicación durante este periodo, pero no servirá de nada. Yo lo he intentado, me he resistido, lo juro, pero no hay escapatoria. Las Elecciones se presentan una vez más y llaman a la puerta de nuestra conciencia. Continuar

Sobre el atentado contra Charlie Habdo en París: ¿quién gana?

Podemos desgañitarnos hoy a gritar dolor e impotencia y tratar de anestesiarlos mediante oraciones lema como “no podrán con nosotros”, “la democracia siempre gana”, etc.  Repudiar con todas nuestras vísceras y materias gris y roja el asesinato de los profesionales del semanario Charlie Hebdo en París. Atentado contra la vida humana y contra la libertad de expresión. Creo que todos los hombres de buena fe en esto estamos de acuerdo sin fronteras.

Podemos gritar pero...

Gritar sí, pero…

Son la reacción y actitud que nuestra cultura activa en nosotros como si de un resorte se tratara. Palabras desde ayer mil veces pronunciadas por nuestros representantes políticos, religiosos… Palabras que llenan las calles desde la sociedad civil. Rabia multiplicada entre los profesionales de la información, entre quienes un día aprendimos en las aulas universitarias que el derecho a la libertad de expresión es sagrado.

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Mosquitos de raza chorizo y hormigas en metamorfosis

Se inspiraba ayer un prescriptor en la buena pluma, Jaime Poncela, en las moscas que, despedido el verano ya ni me acuerdo, perduran en nuestros hogares, fuera del tiesto ellas. Ya saben, daño colateral del fenómeno tiempo chiflado, donde las estaciones reclaman camisa de fuerza. Me acordaba esta mañana de la digresión que el comunicador conducía, por la altura, hacia caminos hondos desde la cotidiana co-existencia de estos insectos parias mas atrevidos donde los haya. Venía este artículo de saldo a mi memoria al amanecer Menda y mi prole un día más comidas por los inmisericordes mosquitos. Juntas hacemos una paella de ronchones cocinada ¡en noviembre!…. Y no son fechas para este plato en el menú.

Los cargan con agua.

Los cargan con agua.

Oigo a los enanitos de BlancaMosca planear estas noches sobre mi cabeza presumiendo de acróbatas aéreos y demostrando su pericia en el arte del camuflaje cuando la durmiente desvelada enciende la luz zapatilla en mano y ojo de lupa.

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