La maleta

maleta

En unas maletas, cabe una vida;
en otras, ni una semana entra.

No se halla en la maleta,
sino en el viajero,
la diferencia.

¿Huyes o escapas?
¿Cambias o tanteas?

Elige bien el motivo,
busca la certeza:
a la evidencia aceptada,
le vale cualquier maleta.

 

Me lo dijo un osito

Hoy me he detenido a escudriñar los rasgos y planta de un osito de gominola antes de darle muerte. Algo que seguramente mi hija hará muchas veces, pero en lo que yo hace años he dejado de pararme, centrada en tareas más importantes. ¿Más importantes? Mentira. La vida adulta estándar nos robotiza y nos llena de obligaciones impuestas más las que nosotros mismos nos imponemos y nos creamos. Y claro… quién tiene tiempo e interés para fijarse en el morro de un baladí osezno de goma.

Ositos de gominola
Estoy segura de que si estudiásemos más la jeta de estas guarrindongadas comestibles seríamos más felices.

Me lo acaba de revelar un plantígrado de cola, tieso como él solo, que casi me vale una muela. #RevelacionesdeAñoNuevo

Me lo dijo un higo

Imágenes, pero sobre todo sabores y olores de temporada, de acuerdo con el protagonista de este post, que conllevan efectos terapéuticos. Con ustedes: el higo.

Tiene nombre que incita al choteo, sí, ciertamente, por eso de la «cara de higo», de «arrugarse como un higo» y otras comparativas que lo toman por referencia. Si os ponéis en plan bicho, ¿a qué os recuerda a la cara y/o cuerpo de algun@os congéneres?

Higos de septiembre.

Higos de septiembre.

A caballo entre el verano y el otoño -se da entre agosto y octubre en el hemisferio norte- es buen compañero para realizar la transición estacional que tanto nos pesa… Ya se sabe que el verano lo soltamos mal.

Un poco marrano, el higo. Déjalos un par de días en un contenedor poco recomendable para este contenido -dígase una bolsa de plástico- y los mosquitos lo pasarán teta y tú más con el charquín pegañoso que dejarán. Si no los vas a comer en el momento, directos a la nevera en un recipiente apropiado y tapados con un paño.

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Manta de estrellas

«Ahora puedo ver las estrellas desde mi cama». Si la durmiente no dormía al raso, ¿dónde si no? En su camita, estratégicamente colocada bajo una de esas ventanas instaladas en el tejado conocidas por el nombre de una marca líder, que es a este tipo de tragaluces lo que los Phoskitos a los pastelitos.

Desde su ventana...

Desde su ventana…

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La fuente de Sebreñu

De chorro del hogar a punto en la ruta del encanto rural pasando por imán agreste para una niña en bicicleta

Vacaciones.  Se acabó el cole. ¡Al pueblo! Quien no ha tenido un pueblo en su infancia ¿ha tenido infancia? Prao para esparcer y otros verdes compañeros, la pandilla de retoños de oriundos emigrados que retorna en verano, ¡los primos!…. Y una bicicleta. Con bici en tu pueblo eras el rey o la reina del mambo: ¡los caminos por montera! A descubrir y coleguear.

Y la fuente. Allí abajo, enfrente de la casa familiar, bajando un camino sin asfaltar. Atracción agreste, imán. Los tragos allí saben mejor que el vaso de agua que se pide al adulto en la cocina. Porque incluye paseo, parafernalia, encuentro e implica imaginación. Allí bajaban mi padre y mis tíos a cargar los cubos para el aseo y la intendencia doméstica cuando el agua no salía alegremente del grifo de casa. Y no hace tanto de eso.

Fuente de Sebreñu

La rehabilitada fuente de Sebreñu inaugurada el pasado 29 de junio de 2014.

La fuente, testigo de amistades, primeros amores, muro de pensamientos.

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En el nombre del padre

Feliz día a los padres que no son padres de un día ni por un día, sino 24 horas con sus días y sus noches (éstas, las noches, puntúan doble en los primeros años, ya se sabe).

Feliz día a los padres que son 50% y a los que, por desgraciadas circunstancias de la vida,  les ha tocado ser también madres en otro 50%.

A los padres que jamás imaginaron que ser padre da tanto y llena tanto.

A los padres desprendidos y generosos, vigías y cimiento.

A los jefes de la casa, en el sentido cariñoso, que no autoritario de «jefe».

Papá.

A los papás-gallina, siempre pendientes de calentar el nido.

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Naranja: dama acidulce del frutero invernal

Tiene la fruta un componente terapéutico (sí, también el chocolate y sus familiares, pero hoy no toca) y el de la naranja puntúa doble. A ver qué ácida dama endulza y amarga al tiempo según hacia dónde y cómo se cargue.

Reina de los zumos…
… y del baile de invierno. Eligió la temporada aliada del cutis y por eso se conserva tan joven. Se conserva … y conserva (véanse sus alabadas propiedades antioxidantes)
Sempiterna, clásica, frente a las modas frutales.
Inventora de la Vitamina C y por ende, bruja frente a los catarros.

melada casera de naranja.

Mermelada casera de naranja.

Antojo saludable en estados de buena esperanza.
Cenicienta al lado de la hermanastra Fresa en los caramelos.

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Libélula con varita

Pruebe a escribir «Libélula» en el amigo Google. El buscador le devolverá grupos de teatro, nombres de canciones, concursos fotográficos y otras manifestaciones artísticas. El elegante insecto estimula bautizos por doquier en el mundo de la cultura… Por algo será.

Antigua, animal con solera.

Inofensiva con sus insignificantes  (léase «humanos»), depredadora de contrincantes de altura.

Piloto veloz y de precisión (ya quisieran los helicópteros).

Hermosa y exótica.

Buena moza (ocho centímetros sin tacones; en la NBA de los bichos).

Gusta de la cercanía del agua y el calorcito (invierno para quien lo quiera).

Mal llamada por ignorancia biológica «Caballito del diablo», por confusión son sus primas hermanas, esas «Señoritas».

 

Libélula

Libélula: «Anax Imperator».

Un prodigio de insecto, vaya. Me lo pido si me proponen una reencarnación invertebrada.

Desde el verano una «anisóptera» -que es como con menos encanto pero más rigor la libélula se llama- planea por mi jardín. Deduzco que es la misma, encantada con este largo estío que la Presidencia del clima nos ha regalado al Cantábrico este año. El pasado fin de semana me acompañó mientras lavaba el coche (yo; la libélula es amiga, pero no tanto).

Su tamaño invita a no acortar la distancia, pero su belleza, comportamiento y artes aeronáuticas se revelan irresistibles encantos ante los que sucumbes. Y sonríes reconfortada. Has visto pasar ese hada que te entrega un segundo de ingravidez, de insustancialidad, de fuera de órbita. Teletransportada al «Érase una vez…»

Y me acuerdo de mi nenúfar, que también está al lado.

HortiTerapia

Tercer Premio en el certamen de la Huerta en Quintes 2013.

Tercer Premio en el Concurso de la Huerta y la Planta de Quintes 2013.

Sabor, color, olor. Alimentación saludable. Dieta. Mercado… Tomates, calabacines, pimientos, patatinos y demás frutos de la huerta evocan todas estas etiquetas. Pero pensando en la huerta familiar surgen otras al rascar esa primera capa visual y comercial, etiquetas que pongo en valor en Terapia: mimo, trabajo duro, cultura, tradición, familia, vecindad, pueblo, gasto, aprendizaje, investigación.

Huerta ganadora del 28 certamen de Quintes (2013), bajo filtro gráfico.

Huerta ganadora del 28 certamen de Quintes (2013), bajo filtro gráfico.

Con todos estos valores que implica la dedicación esmerada a la huertina propia me quedo. Y añado al etiquetado «exposición», la de la Huerta y la Planta Ornamental que desde hace 28 años viene organizando la Sociedad Cultural Recreativa Clarín (SCR Clarín) de Quintes (Villaviciosa, Asturias). La reciente celebración de esa cita, los pasados 21 y 22 de septiembre de 2013, ha sido la excusa para esta fototerapia. Cuánto trabajo dan esas huertas, pero cuánta satisfacción. Sano para cuerpo y cabeza, pura terapia.

Segundo Premio en el certamen hortícola de Quintes 2013.
Segundo Premio en el certamen hortícola de Quintes 2013.
Cuarto premio en Quintes 2013 huerta.

Y el cuarto premio. Enamorada de eses fabes moraes.

 

Una de las composiciones hortícolas más bellas del certamen llevado a esta fototerapia.

Una de las composiciones hortícolas más bellas del certamen llevado a esta fototerapia.

Septiembre: el mes de las ‘vueltas a’

Septiembre en la playa de La Ñora. Resistencia personal a  volver a las obligaciones y despedir las devociones.

Septiembre en la playa de La Ñora (Villaviciosa, Asturias). Resistencia personal a volver a las obligaciones y despedir las devociones.

Vuelta a la oficina.

Vuelta al cole.

Vuelta al invierno.

Vuelta a hacer encaje de bolillos para engranar horarios mil que pasan por uno.

Vuelta a retomar proyectos personales aparcados o iniciar propósitos.

Vuelta a la ansiedad, al vértigo.

VUELTA A LA RUTINA, maldita y bendita.

Septiembre es el mes de las vueltas a; más que enero. Enero tiene la fama y septiembre carda la lana.

Suerte en este viaje de vueltas. Vamos a necesitarla. Porque este septiembre que empieza podrá parecerse a otros previos, pero es nuevo. Único. Continuidad y comienzo: cada cuál que cargue sus tintas donde prefiera.

Adiós a las vacaciones.

Adiós al verano.

Adiós al descontrol.

Adió al “yo pospongo”.

Adiós al relajo.

ADIÓS A LA IMPROVISACIÓN, bendita, bendita y mil veces bendita.