Nunca llegué a sacar el carnet de conducir tacones (de vértigo). Hoy, a estas alturas de la pasarela lo tengo absolutamente descartado. Un día le conté a mi hija que para andar sobre esos zancos sobre los que veíamos subidas a algunas mujeres en la calle era necesario sacarse antes el carnet. Santa mía, no lo puso en duda y, al preguntar en nuestro entorno familiar a las féminas si ellas estaban autorizadas por ese documento legal a calzar taconazos de aguja, propició varias situaciones cómicas. «Mamá no tiene carnet de tacones. ¿Tú sí? Porque si no, no puedes usarlos». Inocencia infantil. L@s niñ@s y su respeto a las normas oficiales. La credibilidad incuestionable de una madre.

Carnet de conducción de tacones.

Carnet de conducción de tacones.

Sirva esta anécdota para plantear en firme mi propuesta. ¿No me digan que no convendría institucionalizar ese carnet? Y multar a las ilegales je je. Unas prácticas antes de echarse al ruedo sobre esos pinchos traseros. La salud de los tobillos (en algunos casos, también de napia y piños) agradecería esa preparación previa y también el paisaje urbano. Porque se supone que quien se pone esas ruedas lo hace por un efecto estético… no me hagan tragar que es por comodidad (me ha entrado la tos). Si sobre tacones tienes el estilo de Rambo en zapatillas de ballet, te aconsejaría unos playerinos o un fácil zapato de tacón cuadrado.

Entre las conductoras con carnet, las hay realmente avezadas. Tal parece que nacieron con ellos puestos. Algunas hasta se atreven a salir así pertrechadas a horas anticristianas hacia sus puestos de trabajo y no se los quitarán hasta el momento pijama. Unas cracks.

¿Espiritualidad del tacón?

Más allá del dominio del uso, ¿se concede alguna espiritualidad al tacón?

En respuesta a esta pregunta, en artículos sobre «vida y estilo» encontramos respuestas tales como que, sobre supertacones, «la mujer se siente más segura y con paso firme» y que «las calles se convierten en sus pasarelas». Desde una mirada feminista, no hay por dónde coger ninguno de estos argumentos. ¿Una mujer necesita unos tacones para sentirse segura? ¿Una mujer tiene que moverse en su espacio rutinario como si anduviese sobre una pasarela? Sarta de chorradas, pena de mujer. Desmontemos mitos heredados de la «alta cultura».

tacones

Cambiamos de mirada y desde el antihombre, se leen cosas como que los tacones «nos ponen». Sí, claro y fregar la cocina en pelota con unos puestos, no te… Pasa palabra.

Que no, que lo de la espiritualidad del tacón no se sostiene en la vida real. Otra cosa es como atrezzo en la iconografía de la literatura y el cine.

Me encanta ver a las chicas jóvenes calzando naturalidad.

Que si la etiqueta, el evento, protocolo social lo requiere hay que ponerse tacón, pues adelante (hasta sin carnet), pero percutir el suelo día tras día con esas baquetas… Denle un sentido dentro de la cultura no sexista. Yo no se lo veo.

 

 

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.