Buen riego para el ‘mobbing’ laboral

La práctica del mobbing laboral encuentra un caldo de cultivo ideal en el ambiente que abunda en la grande y mediana empresa española tradicional (=eufemismo). Solo un pequeño porcentaje de estos casos de machaque psicológico sale a la luz y se denuncia. Esta impunidad se incrementa en tiempos de crisis y desempleo tamaño equino como por el que atravesamos actualmente en este país. La nómina mensual manda.

JefeLos empleados puteados por mediocres intermedios, por perros fieles al vil metal, por amargados de la vida, encefalogramas planos, ramplones tiranillos, vagos aburridos, chulos casposos,  tristes de la vida  y demás ralea profesional aguantan hoy más que nunca las vergonzosas escenificaciones a las que este gran perfil de superior les somete. Hoy, señores y señoras mí@s, para aguantar en muchos puestos de la empresa española  como soldado raso, hay que tener unas tragaderas que ni las cloacas de una gran ciudad.

Nuestros políticos y gobernantes son reflejo de esta sinrazón en la otra esfera, responsables homólogos de esta improductividad supina.

Ya lo ven,  solo tres párrafos de post y ya acabo concluyendo que este país no tiene solución. No mientras no cortemos este flujo que da el mando a lo mediocres y, peor lo pongo, a los mediocres apoltronados.

El mal del espereotipo negativo que circula sobre las empresas públicas españolas pulula igual vestido por muchas empresas privadas de corte funcionarial. Qué cara paga la psique de los buenos empleados el ocupar uno de esos cómodos trabajos.

La nómina mandaUna vez más, la esperanza de España para romper este lastre está en los emprendedores, en las pequeñas empresas, en los trabajadores valientes para dejar, arriesgar, probar y demostrar que otra forma de trabajar es posible, que la calidad en el ambiente de trabajo, la productividad, el trabajo en equipo de verdad (y no de boquilla) son posibles, que enriquecen a quien lo disfruta y a quien lo promueve y, no me digas, benefician a la empresa.

Pero si el Sistema se sigue empeñando en matar nuestra esperanza, es decir, en aniquilar al pequeño empresario al que ha desangrado sin trasfusión de socorro durante estos años de crisis y cierre de empresas en rebaño… qué nos queda.

Ufff… Vuelvo a concluir en negro. Igual es que yo estoy mal y todo lo veo color hormiga, qué tendencia la mía al cenizo… cuando la Empresa española es bella y sus chicos, lo menos cisnes blancos.

 

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