«Mucho más que dos» sin Manolo Tena ni Antonio Flores

«Solo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente». Mientras cantaba esta mañana a grito pelado esta canción-lema en el coche camino del trabajo y se me removían las entrañas, sentía la pena de que uno de sus intérpretes, Antonio Flores, se nos fue. Y no de viejo, sino como consecuencia de su encuentro con las drogas. Después, en el mismo CD escucharía cantar a Manolo Tena, que se marchó esta semana y también bebió de esa fuente letal.

Imágenes del libro de canciones interior del mismo CD.

Imágenes del libro de canciones de «Mucho más que dos».

El CD que los reúne y tengo en mi disquetera es Mucho más que dos. Recuerdo el fervor con que nuestras jóvenes emociones acogían a Ana Belén, Víctor Manuel y su tropa en el Palacio de los Deportes de Gijón allá por (¡ozú!) 1994. En él, entre otros temas míticos del matrimonio y sus amigos, está el dedicado a Marilyn Monroe, de Manolo Tena, Manolo Pena, como lo llamaba mi  hermano para meterse conmigo en plena devoción mía por el cantante de la voz carrasposa que, entre otros males, tenía la moto estropeada y un perro que no ladraba. Claro está que a mi hermano mayor de manual, Tena, con esas letras, le  ponía la chifla en bandeja.

A mí me gustaba aquel poeta, que te llevaba hasta el mar y pedía que lo desatasen, que te contaba la otra cara de la fama de la rubia de Hollywood. Ha sido por él que esta mañana he puesto el CD que hacía tiempo no salía de su refugio. Y por él que voy a rescatar otros que atesoro en el baúl de los recuerdos en la casa paterna. Me ha entrado nostalgia  -una es carne de cañón de esa emoción, aunque entrena para lo contrario- de aquellos tiempos, en que la cuadrilla del de Mieres y su pivón de esposa eran mis iconos musicales, con los que machacaba a mis compañeras de piso de Salamanca (¿verdad?, Armonía). ¡Joaquín Sabina!

La inocencia y despreocupación inherentes a la chavalada te dejaban en el mensaje de aquellos cantautores. El examen sobre la coherencia entre lo que cantaban y cómo vivían vendría después.

Se me siguen poniendo los pelos como escarpias con muchas de aquellas grandes canciones.

Contraportada del disco "Mucho más que dos".

Contraportada del mismo disco.

Le doy la razón a mi hermano en que la mayoría cantaban de pena ja ja. A mí no me importaba entonces. Y les perdono por su intepretación mejorable ahora. ¡Hasta Juan Echanove se atrevió sobre el escenario con alguna de aquellas canciones! Tremendo. No habría pasado ni la prueba de Primero para el acceso al Conservatorio. Escúchenle en 1994 y comprobarán que no exagero.

Ciertamente si que que fueron mucho más que dos. Hoy el «mucho» sobra. DEP.

Rosa Valle

Escritora y comunicadora, que haya terapia en las letras, su refugio y su esencia. Certezas azules en la mar, en los ríos —aqua summus— y verdes en el monte, las montañas, la natura.